sábado, 8 de enero de 2011

Revenge (Nick)

Dio un trago a la amarga pero adictiva bebida cafesosa. No le importo escaldarse un poco la lengua cuando el líquido hirviendo toco a esta. Frunció un poco el ceño, pero su mirada jamás se movió de ese punto inexistente en la pared color crema de su habitación.
Asco, furia, decepción. Todo eso lo inundaba por dentro, se sentía traicionado. No solo se sentía traicionado, en realidad lo había sido. Su novia, a la persona a la que más ama, en la que piensa día y noche tenia salidas furtivas con nadie mas y con nadie menos que su propio hermano.
Nicholas trago saliva y trataba de retener las gotas de agua salada que querían asomarse, no demostraría debilidad. El se vengaría.
No como realmente deseaba, sería incapaz de tocarle un cabello a ella, sería incapaz de lastimarla ¡Ella era su vida! ¡Vivía por y para ella! Trabajaba día y noche para darle todo lo que ella deseara, y tal vez ese fue su error… Trabajaba tanto que la fue descuidando en otros aspectos y eso fue lo que la orillo a caer en los brazos de Joseph.
No sabía si sentirse culpable o si él había sido la víctima, tal vez había sido cosa de dos- tres. Ya que bien conocía a su hermano y sabia con suma claridad que no era un santo.
De él tampoco se podía vengar como realmente deseaba, era su propia sangre. Tampoco se lo perdonaría, y mucho menos su madre.
Encontró la manera perfecta, no involucraba sangre ni nada por el estilo. Asi ambos pagarían las consecuencias de revolcarse mientras que él se partía la espalda para obtener ingresos y poder mantener esa numerosa familia que tanto deseaba.

*

— ¿Y Nick? — pregunto Joseph corriendo el tirante de la blusa de Jade para después depositar un sensual beso en el hombro de la misma.
—Trabajando como siempre— se giro sobre sus talones quedando frente a él.
—A que mi hermanito— rio —No sabe lo que se le está yendo de las manos. — dijo con seguridad
— ¿Yendo?— carcajeo —Sabes que lo tuyo y lo mío no es nada.
— ¿Entonces por qué vienes a buscarme todos los días?— comenzó a recorrer su silueta con las manos.
—Joseph— arrastro su nombre —Hemos hablado ya antes de esto— el se sentó en la cama y ella lo hizo en su regazo. —Yo amo a Nick y lo nuestro es…
—Diversión— completo la oración
—Exacto— sonrió pícaramente. Ninguno tenía ni una pisca de culpabilidad. Con un rápido movimiento la hizo quedar recostada en el acolchado.
—Pues entonces divirtámonos— dijo antes de atacar su cuello, con un intenso cuidado. No podían quedar marcas, no podían quedar pruebas de su pequeño juego. Joseph era tan incapaz de mantener una relación formal, por lo que Jade le venía como añillo al dedo. Se divertía lo que quisiera, ella cumplía sus deseos sin tener que sentirse comprometido.
Ella lo guió hasta sus labios. Sus besos eran tan diferentes a los de Nicholas, estos eran salvajes, apasionados, lujuriosos. Todo lo contrario a los de su novio, tiernos, suaves, delicados, con sentimientos.
Puede que tuviera un mínimo de remordimiento, pero el placer que Joseph la hacía desbordar sobrepasaba cualquier indicio de remordimiento.
Se separo para dejarla recuperar oxigeno, dejaba un rastro de besos por su mandíbula, cuello y clavícula. Recorría ese cuerpo que conocía como la palma de su mano. Podría apostar a que lo conocía mejor que lo que su hermano. Sabía con exactitud la posición de los tres pequeños lunares esparcidos en su espalda y de uno en su abdomen. Este último le parecía sumamente sensual. Subió la blusa para poder verlo, no se resistió y lo mordió. Ella gimió inconscientemente al sentir sus dientes sobre su tersa piel. Se enderezó un poco y Joseph saco su blusa y de paso su sujetador. Jade aprovecho y saco también su playera quería sentir su caliente piel sobre la suya. Este par iba directo al grano, era el único motivo por el que se reunían, no había nada más que deseo carnal puro.
Entro en ella con brusquedad, sus uñas se enterraron en la musculosa espalda de Joe, ahora cubierta con una ligera capa de sudor. Sus jadeos eran incontenibles, aunque no era necesario que lo hiciera. Con la casa de Joe vacía nadie se daría cuenta. Los gemidos de ella eran música para los oídos de Joseph. Estos solo lo incitaban a seguir.

Esto se había convertido en una rutina para ella, despedir a Nick en las mañanas, arreglar la casa, partir a casa de Joe, estar con él, conducir de regreso a casa, cocinar algo para Nick quien llegaba con fastidio del trabajo y acostarse a dormir.



—Malas noticias Joseph— dijo hecha un mar de nervios, tenía tres noches sin poder dormir y tres noches sin visitar a Joe.
—Hey te extrañe preciosa— la abrazo ocultando su rostro en su cuello el cual comenzó a besar.
—Detenté— le ordeno alejándose —No podemos seguir con esto— dijo de una y Joe carcajeo
— ¿Qué? ¿Ya te sientes culpable?— se dejo caer en el sillón de piel.
—Joseph… estoy embarazada— estaba aterrada.
— ¿Qué?— estaba seguro de que era una broma pesada.
—Estoy embarazada ¡Joder!— grito al borde de las lágrimas.
— ¡Porque mierda no tomaste las pastillas!— grito bastante exaltado
—Si las tome, a diario Joe— aseguro —Subía al auto y era lo primero que hacia— no pudo retener mas las lagrimas.
— ¿De quién es?— pregunto y ella bajo la mirada.
—Tuyo…— tenía la certeza hace semanas que Nick la rechazaba constantemente, decía que estaba cansado, que no tenia humor. Algunas veces no decía absolutamente nada y subía a dormir sin siquiera rozarla. —Nick hace más de un mes que no me toca— confesó y el corazón se le estrujo.
— ¡Pues haz algo!— la señalo —Tienes que convencerlo de que es de él.
— ¡No Joseph! ¡No lo creerá!— estaba a punto de enloquecer —Tengo casi un mes de embarazo y el aborto no es una opción— no coincidirían las fechas y simplemente se negaba a quitarle la vida a un ser humano —L-Le diré la verdad— sorbió con la nariz —Tal vez— temblaba de los nervios —Tal vez me perdone.
—No digas estupideces, Jamás te lo perdonaría y mucho menos a mi— paso sus manos por su cabello con desespero y frustración.
—Yo se lo diré esta noche— ignorando los gritos de Joseph salió corriendo y subió al auto.


Llego a casa antes de bajar del auto limpio sus lagrimas ya que el auto de Nick estaba afuera, seguramente había salido temprano.
Entro a la casa, y se encontró con Nicholas sentado en el comedor, su mirada estaba perdida. Parecía como si supiera que ella quería hablar con él.
—Nick…— dijo ella en un hilo de voz sentándose en frente de él, quien solo dirijo su mirada hacia ella. —T-Tengo algo que decirte— su mirada se hizo más severa —N-no sé cómo decirlo— suspiro —P-ero tengo que hacerlo…— tartamudeaba como nunca.
—Déjate de rodeos— dijo tan fríamente Nicholas que el terror se apodero de ella.
—Y-Yo…— enuncio y las lagrimas se hicieron presentes —No puedo— se puso de pie
— ¿No me lo dirás?— la miro con desprecio — ¿No me dirás que estas esperando un hijo?— el cuerpo de ella se tenso por completo. ¿Cómo lo sabía?
—C-Como sabes eso…— pregunto dándose la media vuelta, era imposible que lo supiera. Tenía un mes no se le notaba. Y era imposible que Joseph le hubiera dicho.
—Yo cambie tus pastillas, por eso has quedado embarazada — confeso como si nada. Y ella era un mar de asombro. Él lo sabía. Él sabía que lo engañaba con su hermano y el mismo había provocado que quedara embarazada. Nick era consciente de que Joseph se negaría a hacerse cargo de ese hijo y toda la responsabilidad caería sobre ella —Espero que se sigan divirtiendo de la misma manera con su hijo— se puso de pie antes de salir hacia su auto donde sus maletas lo esperaban. De algo le había servido trabajar tanto. Podía ir a donde quisiera y hacer lo que le placiera.


&Fin!

Revenge (Joe)

Sin duda era un día horrible, bueno al menos para mí. Podría jurar que en lugar de vivir en la Tierra vivía en el mismísimo Sol.
Mi aire acondicionado no había podido elegir un peor día para arruinarse, bueno prácticamente explotar. Sentada en mitad de la sala, con un estúpido ventilador -más viejo que los cerros- frente a mí. Era patético. Mis padres me habían abandonado en el vil desierto. Si, mientras yo me deshidrataba y trataba de mantenerme viva ellos se divertían en el deportivo, disfrutando de la alberca y todos los beneficios de ‘portarse bien’.
No era justo que solo por llegar un ‘poco’ tarde, no me dejen ir a la piscina del club. Solo había llegado tres horas y media después de lo acodado. Pero yo tenía mis buenos motivos.
Avente el ventilador que no dejaba de tambalearse, segundos después me arrepentí. Ya que era lo único que más o menos me liberaba del calor infernal.

Con fastidio subí las escaleras, ahora estaba acalorada, enojada y aburrida.
Entre a la habitación de mi hermana, con el propósito de divertirme un poco. Tal vez romper un par de papeles, cambiar sus cosas de lugar o pintarle bigotes a las fotos suyas con su novio. — ¿Y por qué no las tres cosas?— dije mientras destapaba un marcador negro permanente. Ella se lo merecía por delatarme y además burlarse de mi cuando me regañaban.
Termine de hacer mis maldades y me senté en su escritorio, corrí la cortina para poder ver las cosas sobre el escritorio y me sorprendí al ver el jardín trasero de la casa vecina.
Pero mi sorpresa fue aun mayor al ver al chico que estaba en un camastro tendido al sol. Ya que creía que la casa estaba deshabitada. Incluso me puse de pie para tratar de verlo mejor y asegurarme de que no era un espejismo producto del extenuante calor. Un short rojo era lo único que cubría su cuerpo, su perfectamente marcado torso estaba al descubierto. Y la ligera capa de sudor unida a los rayos del sol, lo hacían aun mas antojable.
Paso su mano por su corto cabello color negro azabache que resaltaba ante su blanco color de piel. —Yo tengo que ver eso de cerca…— Salí corriendo de la habitación de Judith, casi tropiezo en las escaleras pero no me importo. Llegue al jardín. – ¿Ahora qué?- hable para mis adentros al ver la ahora inservible barda divisora. –Piensa Cin, Piensa- rodé los ojos y hubiera carcajeado si no supiera que un increíble chico estaba del otro lado.
Divise un balón de futbol entre un montón de juguetes de mi hermano. Lo tome y sin pensarlo dos veces lo patee haciéndolo volar por la alta barda. — ¡Perfecto! — susurre mientras corría hacia la escalera para arrastrarla hasta la barda que me impedía disfrutar de aquella hermosa vista.
Subí tratando de controlarme, no quería parecer obvia. Levante la mirada ya que tampoco quería caer de las escaleras y me encontré con la fija mirada del vecino desconocido.
— ¿Hola?— dije disimulando sorpresa —Mi balón se escapo a tu jardín— dije algo intimidada. Sus ojos me analizaban con detenimiento y me sentí ¿estúpida?
— ¿Y tu desde cuando juegas futbol?— entrecerré levemente mis ojos tratando de concentrarme en su pregunta —No eres del tipo ‘deportista’.
—Disculpa ¿Y quién demonios te crees tú?— le dije ahora de mala gana. Era un pesado. —Solo pásame mi balón si— pase mi mano por mi cabello.
—Cin, Cin, Cin— se puso de pie y avanzo un par de pasos, realmente me sorprendió que supiera mi nombre —La misma Cinthya Ruiz— ¿que acaso traía un gafete con mi nombre?

— ¿Como sabes mi nombre?— pregunte a la defensiva. Era extraño, ¿Acaso lo estaba imaginando? Como rayos este tipo sabia mi nombre, siendo que era la primera vez que lo veía.
— ¿No me recuerdas?— avanzo un poco más
—No— conteste fastidiada ¿Quién se creía? — ¿Me das mi balón ya?
—Ven por el— se dio la media vuelta y regreso al camastro, tomo las gafas obscuras que estaban en la mesa de alado y se las puso antes de recostaste.
Bien, estaba por meterme a propiedad ajena con un desconocido que al parecer me conocía bien. No lo pensé más y salte la barda. Afortunadamente aterrice perfectamente, hubiera sido bastante vergonzoso terminar tirada en el césped. Sentí su mirada pero la ignore, camine hacia donde estaba el balón y lo tome. Decidida camine hacia la puerta corrediza que daba hacia la casa.
—Bueno es que tú no conoces la vergüenza ¿verdad?—me gire para verlo y ya no estaba en el camastro, estaba detrás de mí. Bien ahora si estaba aterrada.
—Tú no quisiste pasármela…— le recrimine mientras retrocedía. Saco sus gafas y su almendrada mirada se clavo en la mía.
— ¿De verdad no me recuerdas?— se acerco un poco más y retrocedí un poco más.
— ¿Que parte de ‘no’ no entiendes?
—Tu carácter siempre ha sido un asco— acaricio mi mejilla y corrí mi rostro. —No sé cómo pude estar enamorado de ti tanto tiempo— mordió su labio inferior.
—Mira… quien quiera que seas…
—Joe— me interrumpió —Soy Joseph Jonas— fruncí mi ceño tratando de recordar y mis ojos se abrieron a tope. Me fue imposible no carcajear.
— ¿Joe Jonas?— seguía riendo —No te creo— me di la media vuelta.
—He regresado, He cambiado…— susurro en mi odio y me estremecí —Pero tú sigues siendo la misma engreída y superficial…— me gire teniéndolo de frente nuevamente —Igual de linda… pero como te dije con un asco de carácter. — no podía ser Joseph Jonas. Simplemente no podía, él era el chico más… ¿Extraño? Que conocía, por asi decirlo. Hace dos años ‘Joe Jonas’ mejor conocido como ‘nerd’ ‘nerdy’ ‘freak’ ‘tragalibros’ se había ido de la ciudad. Para mi mala fortuna era mi vecino y estaba ‘enamorado’ de mí. Todo el colegio sabia de eso. Y obviamente tenía que cuidar mi reputación, por lo que me unía a los demás para molestarlo.
—Asi que eres tu…— negué aun riendo —Y donde quedaron tus enormes gafas y pantalones a la cintura— lo rodee, aprovechando para deleitarme observando su marcada espalda.
—En la basura…— sonrió, los frenillos tampoco estaban más. —Junto con las camisas a cuadros y corbatas de moño— me detuve frente a él.
—Sorprendente— sonrió galantemente —En fin…— dije como si nada —Adiós Nerdy— me di la media vuelta y abrí la puerta corrediza de cristal.
Me tomo por la cintura y me giro rápidamente sobre mis talones, una de sus manos subió a mi cuello. Lo mire con rabia pero no le afecto en lo absoluto.
— ¿Qué? ¿Piensas que te dejare ir asi como si nada? — negó con la cabeza y casqueo la lengua —La venganza es dulce hermosa…
— ¿Y qué me vas a hacer? — pregunte irónica
—Más bien... Qué no te voy a hacer— su rostro se acerco a mi cuello intercambiando posiciones con su mano la cual comenzó a descender por mi clavícula, adivine su destino y rápidamente lo empuje. — ¡Que te ocurre! — le grite tratando de alejarme pero me sujeto por los brazos impidiéndomelo — ¿Qué Jonas? — Carcajee — ¿Vas a violarme porque te molestaba? Que poco hombre— enfatice antes de reír a carcajadas
-Mira...- ahora con una mano sujetaba mis muñecas y con la otra mi cuello. Comenzó a avanzar hacia el jardín por lo que todos los rayos del sol nos envolvieron —Primero no se le dice 'violar' si tú te dejas— su voz era tan sensual y provocativa —Segundo, te vas a tragar tus palabras— apretó mi cuello —Vas a ver el hombre que soy y tercero... Mi venganza no es violarte— carcajeo —Es cómo vas a terminar después de esto, me vas a suplicar que este contigo, me vas a implorar que te perdone...
—Nunca. — Lo interrumpí —Y quien dice que yo me dejare— lo empuje pero lo único que logre es que me apegara aun mas a su cuerpo
— Eso ya lo veremos...

*

Solté sus manos para sujetarla por el cuello y bruscamente la atraje a mis labios, se negaba a seguirme, golpeaba mi espalda y me empujaba.
—Tranquila preciosa— susurre en su oído sujetándola una vez más de las muñecas. La gire haciéndola quedar de espaldas a mí y la apegue a mi cuerpo nuevamente. —No te creo nada que te quieras ir— comencé a impartir pequeños besos en su cuello, se quedo inmóvil cuando hinque mis dientes, poco a poco iba cediendo. — ¿Te gusta?— la rodee y me puse frente a ella. Hundí mi rostro en su cuello y seguí con los parsimoniosos besos. Comencé a succionar suavemente y un pequeño gemido se había escapado de sus labios, aumente la intensidad dejando una notable marca roja. Con un camino de besos regrese a sus labios. Esos por los cuales sufrí tanto tiempo, Me gustaba tanto pero era tan ciego, tan ingenuo, tanto que caía en lo estúpido. Ella se burlaba de mí, me menospreciaba y aun asi yo era capaz de dar todo por ella. Cuando me fui de aquí, estaba destruido. Yo la amaba tanto, pero ella nunca se fijaría en mí. Jamás me imagine que yo podría llegar a tenerla en este estado.
Sus manos subieron por mi cuello e hicieron un nudo en mi nuca el cual me atraía aun mas a ella, haciendo más profundo el lujurioso beso que yo mismo había desatado.
Pase mis manos por su cintura formando un abrazo atrayéndola más y más a mí demostrándole la necesidad que tenia de ella, ni la más mínima corriente de aire era capaz de atravesarnos.
Soltó un gruñido, cuando me aleje de sus labios. Besaba su cuello con pasión, me fascinaba sentir sus manos tratando de abarcar toda mi espalda, sus manos subían, bajaban, me acariciaba y en ocasiones me rasguñaba, pero lejos de molestarme me excitaba aun más.
Enmarco mi rostro con sus manos me miro por unos segundos, su mirada brillaba de deseo y apuesto hasta mi último dólar a que la mía también. La tenía en la palma de la mano. Rápido me atrajo a sus labios, mordió sensualmente mi labio inferior provocándome y valla que lo había logrado, al igual la sujete por el cuello y seguí besándola, introduje mi miembro bucal y recorrí toda su cavidad. La hice saltar para lograr que quedara atada a mi cadera. Me agache lentamente y me puse de rodillas en el césped, para después recostarla en este sin separarme de sus labios. Mierda, traía mucha ropa. No dude en resolver este problema, saque su blusa y no fue difícil deshacerme de la parte superior de su bikini.
—Lo tenias planeado ¿no?— carcajee sobre sus labios. Según yo recordaba no tenia piscina en su casa, ¿Para que podrirá traer un traje de baño?
—Eres un imbécil— jadeo girándonos dejándome espaldas al césped, tomando el control de la situación. —Iríamos al deportivo, pero me castigaron.
—Alto reina— la tome fuertemente de la cintura y volví a girarnos —Acá yo tengo el control— hundí mi rostro en su cuello y comencé a bajar por su clavícula. Su pecho se expandía y contraía con rapidez. Estaba ansiosa, desesperada y yo continuaba con una lentitud delirante. No la hice esperar más y mientras que una de mis manos se apoderaba de uno de sus pechos, mi boca se dedicaba a estimular el otro. Se retorcía y arqueaba la espalda. Baje por su abdomen y escuche su bufido de inconformidad. Pero acá no era lo que ella quería. No lo hacía por ella.
Con una mano desabroche su short y la verdad no tengo ni la menor idea de donde quedo.
Regrese a sus labios, realmente eran todo lo que siempre imagine. Siempre que fantaseaba con el momento en el que pudiera besarla era exactamente lo que ahora pasaba. Suaves y dulces, ahora estaban el doble de grueso ya que después de tanto roce con los míos y de las mordidas que le daba era normal que se tornaran mas rojizos, cosa que la hacía lucir aun mejor.
Soltó un gemido y se quedo paralizada al sentir mi mano entre sus pliegues. Sus ojos cerrados y boca entreabierta me indicaban el estado en el que estaba.
Comencé con movimientos lentos y circulares. Su respiración se volvía más agitada.
— ¿Te gusta?— mordí el lóbulo de su oreja
— ¡S-Si!— grito-gimió.
—Entonces dejare de hacerlo— carcajeé y sus ojos se abrieron a tope.
— ¡No! ¡No te detengas por favor!— sostenía mi brazo
—Suplícame preciosa— regrese con las caricias
— ¡Dios mío! ¡Sigue Joe! ¡Te lo suplico!— se lo había ganado pero me tocaba a mí. Velozmente me deshice de la parte baja de su bikini y de mi traje de baño, me tomo de los hombros preparándose y separo las piernas dándome la bienvenida.
Era condenadamente estrecha, esta mujer seria perfecta si su carácter engreído se largara. La tomé firmemente de la cadera, estaba decidido a partirla en dos. Salí de ella y gruño tan sensualmente que sentí que me correría en ese mismo instante. Volví a entrar en ella, ¡Cielos! Se sentía genial.
Mis embestidas aumentaban de velocidad y fuerza, Apostaría lo que sea a que todos los vecinos podían escucharnos. Ella imploraba más y más, por supuesto le demostré todo lo que este ‘nerd’ podía darle. Seguramente batallaría un poco para caminar, no es por ser agrandado, si no sincero.
Sus paredes comenzaron a contraerse exprimiéndome por completo, estaba por llegar al igual que yo. Hice un esfuerzo más y aumente mi velocidad. Subió sus piernas y las enredó en mi cintura dándome un mejor acceso, sus manos apretaban fuertemente mi espalda. Muchos rasguños quedarían como prueba de lo sucedido. Nuestros cuerpos temblaban y oleadas de placer nos recorrían. No pude más y explote dentro de ella.

—Fue tan- tan increíble— confirmo cuando recupero el aliento y yo termine de vaciarme. No emití palabra alguna, salí de ella y me puse de pie para tomar y colocarme mi short. — ¿A-A dónde vas?— tartamudeo poniéndose de pie con un poco de dificultad.
—Ahí está la escalera— la señale con la barbilla
— ¿Eso es t-todo? — carcajeé al ver su cara de impresión.
— ¿Yo? ¿Hacerle caso a un nerd como tú? ¡Estás loco!— la cité antes de entrar a mi vieja casa.

I hate you

—Dime ya por que lo odias tanto— mí mejor amiga soltó una carcajada
—Cin, tú no te das cuenta de la basura que es porque es tu cuñado y todo lo relacionado con Nicholas es 'perfecto'— hice un ademan con las manos y volteé de nuevo hacia él, Joseph Jonas.
—No— dijo sin poder dejar de reír —Yo creo que deberías conocerlo mejor y veras lo divertido que es— estaba empeñada en que nos lleváramos bien, pero podía darme un millón de dólares y yo seguiría pensando lo mismo de 'Joe'
—Míralo nada mas, es un creído, un egocéntrico, un superficial y presumido— brame enojándome —Cree que solo por tener un lindo cabello y sonrisa de comercial, todas a su alrededor caen rendidas... Es un imbécil— me ponía de mal humor el tan solo pensar en el.
—Hay Alba... — alargo entre risas —Dejemos de hablar de él, no quiero que te le lances encima para golpearlo.
—Créeme que ganas no me faltan— seguimos platicando de cosas sin sentido, sobre mí, sobre ella, sobre ella y Nicholas.
Minutos después llego Nick a la mesa a robarme la atención de mi amiga.
—Déjala en paz— reí —Tú la tienes todo el día, ahorita le toca estar conmigo.
—Alba… tenemos que conseguirte un chico, Asi me toca más tiempo con Cin— mordió la mejilla de mi amiga y esta se estremeció en sus brazos.
— ¿Sabes quién sería perfecto para ella? — el negó recargando su cabeza en su hombro y ella susurro algo en su oído y este soltó una carcajada.
— ¿De verdad?—pregunto incrédulo y ella asintió con la cabeza— ¡Cuñada!— alargo Nick tendiendo su mano hacia mí, él también sabia cuanto detestaba a su hermano. Ambos carcajearon y solo los mire con cara de pocos amigos.
—Hermano—esa voz como la detestaba, volteé hacia mi izquierda y vi a Joseph caminando entre las mesas de la cafetería. —Necesito tu celular— se paró a un lado de la mesa, lo mire y rodé los ojos.
— ¿Que muñeca? ¿Estás enojada? — sabia claramente que lo detestaba, solo lo ignore.
—Cin, ¿Puedes decirme que le hice para que me odie tanto? — ser tu, imbécil.
—Pregúntaselo tu a ella— rio y Nick le paso su celular. Toco el timbre, salvándome ya que claramente no reprimiría las ganas de gritarle en la cara todo lo que pienso de él. Rápido me puse de pie y salí de la cafetería.

‘En 15 minutos en la sala de computación, Cin' el mensaje venia de un número desconocido. Seguramente no traía crédito y habría pedido el teléfono prestado.
Quince minutos exactamente y pedí permiso para salir al baño. La maestra acepto.

Entre a la sala, estaba completamente obscura, palpando con mis manos buscaba el interruptor para encender la luz, lo encontré y la prendí pero me lleve con el susto de mi vida. Joe estaba a solo unos centímetros de mí.
— ¿Que sucede preciosa te asuste? — pregunto irónicamente
— ¿Donde esta Cin?— pregunte molesta
—En clase de historia supongo, o tal vez con Nick— rio y saco su celular mostrándome el mensaje. Él lo había enviado, seguramente había sacado mi número del teléfono de Nick.
—Que quieres— dije de mala gana
—Quiero que me digas por qué no te agrado— acaricio mi mejilla corrí mi rostro alejándolo de mi.
— ¿Te importa?
—En lo absoluto— carcajeo —Pero es divertido molestarte.
—Eres un imbécil — solté con furia —Cada día me lo compruebas— lo empuje pero no lo moví ni un centímetro. Lo único que logre fue que me acorralara aun más a la pared. Me tomo del cuello con una mano y la otra fue a la perilla de la puerta para poner el seguro ¿Me iba a matar?
—Yo se que por dentro, te mueres por mi— susurro en mi oído y un escalofrió me recorrió por completo —Dímelo y te hare la mujer más feliz de la Tierra— su respiración vagaba por mi cuello ya que ahora sujetaba mis muñecas para evitar que lo golpeara.
—Me das asco Joseph Jonas— dije mirándolo a los ojos —Me harías la mujer más feliz de la Tierra si desaparecieras— su almendrada mirada se torno burlona.
—Entonces te tendré que hacer cambiar de parecer... — enuncio y a los pocos segundos tenía sus labios sobré los míos, me besaba tan desenfrenadamente que no tuve opción que seguirlo, a pesar de todos los llamados de atención de mi conciencia no podía detenerme. Su lengua se introdujo de golpe en mi cavidad. Era el mejor beso de la vida, me soltó las manos para sujetarme por el cuello y la nuca atrayéndome aun más a sus labios y profundizar ese lujurioso beso.
Mis manos inconscientemente subieron a su abdomen, el cual tantas veces se la pasaba exhibiendo en los entrenamientos. Una vez que se aseguro que no lo golpearía bajo sus manos a mi cintura y yo pude pasar las mías a su nuca, jugaba con su cabello mientras él se dedicaba a dar pequeñas pero electrizantes caricias por debajo de mi blusa.
No podía mas, el oxigeno de mis pulmones se había acabado, y no quería morir de esa trágica manera. Me aleje de sus labios, ambos respirábamos agitadamente a causa de la ausencia de oxigeno y la excitación.
—Te ha gustado cierto— su anatomía aprisiono aun mas a la mía contra la pared, dejándome sentir su ahora más que presente erección. —Lo que viene ahora te gustara mas— sus simples palabras aumentaron mi excitación a tope. Lo atraje a mis labios pero este cambio el rumbo y fue directo a mi cuello, el cual ahora era víctima de sus mordidas y succiones. Sin duda alguna dejaría marca pero no me importo. Una gran cantidad de punzadas en mi entre pierna me provocaban querer gritar. Joseph seguía repartiendo besos por mi clavícula y comenzó a desabotonar mi camisa. Botón que liberaba sus besos bajaban. Paso por la loma de mis pechos, hasta mi abdomen y al inicio de mi vientre, comenzó a desabrochar mi pantalón e identifique lo que quería hacer. Lo tome de la barbilla y lo subí nuevamente a mis labios.
—Después de esto, no te quedara ni una pisca de odio hacia mí— dijo entre jadeos en mi oído. Adentre mis manos por su camisa y sin más ni menos la lévate, me ayudo alzando los brazos. Pero emparejo la situación sacando también mi camisa que solo permanecía abierta. Bruscamente me atrajo a sus labios, la intensidad de sus besos aumentaban el éxtasis de la habitación, sus manos se posicionaron en mis glúteos, los cuales fueron mortíferamente masajeados, subió por mi cadera y espalda hasta llegar con el broche de mi sujetador el cual en cuestión de segundos ya estaba tirado en el piso.
Su boca capturo uno de mis pezones succionaba este, lo mordía y lo estimulaba con la lengua, lo libero dejándolo de un color rojizo para luego apoderarse del otro. Mis jadeos ya eran incontenibles, aunque hacia todo lo posible por retener mis gemidos. No sería nada bueno que algún maestro o alumno nos escuchara.
Mi pantalón desapareció de la escena, dejándome solo con ir ropa interior inferior, y aquí la cosa tenía que ser justa. Asi que al igual me deshice del de Joe.
Una vez más Joe bajaba con sus besos. Se puso de rodillas y volteo a verme.
—Ábrete lindura— me dijo después de que ya no hubiera nada cubriendo mi cuerpo. Bajo el estado en el que estaba accedí fácilmente.
¡Dios! Sentí tocar las nubes del cielo en cuanto su lengua hizo contado con mi clítoris —Oh Joe— jadee ya que mi respiración estaba demasiado acelerada, sus movimientos se volvían más rápidos y yo no podía estar más mojada. Era el momento.
Se puso de pie y bajo sus bóxers rojos dejando en libertad su endurecido miembro. Gemí con tan solo imaginarlo dentro de mí.
—Preciosa aun no te penetro y ya estas gimiendo, asi me gusta... — ¿Por que hablaba? ¿Que no veía que me estaba quemando por dentro por sentirlo?
Con una mano me tomo por la cadera mientras que con la otra tomaba a su amigo para guiarlo hacia mí.
Atrapo mis labios tragándose mi grito al momento que entro de golpe en mí. —Ya pasara... — se refería al dolor que me había invadido ya que mi cuerpo tenía que amoldarse al suyo. El dolor comenzó a disminuir conforme sus embestidas avanzaban.
Ya no aguantaba más, Joseph entraba y salía tan rápido de mi que mis músculos comenzaron a tensarse y todo mi cuerpo temblaba, al mismo tiempo que corrientes eléctricas recorrían mis huesos. Estaba en las nubes. Dicen que las mejores cosas de la vida vienen en porciones pequeñas, y los orgasmos claramente siguen esa regla. Había sido el mejor orgasmo de la historia. Se recostó en el piso conmigo sobre él para evitar que yo tuviera contacto con el helado piso.
— ¿Qué tal? — pregunto minutos después ya que habíamos recuperado algunas fuerzas.
—Maravilloso— confesé y bese sus labios —Pero aun te odio.

&Fin!

A rainy night - By: Cin G & Ann' -

Primera Parte


— Cinn… me aburro como no tienes una idea— le dije a mi amiga, la había invitado a dormir a mi casa, aprovechando que estaría sola todo el fin de semana. Pero la lluvia nos había arruinado el salir de fiesta.
—No eres la única…— me contesto mientras lanzaba una pequeña pelotita rosa hacia el techo, la atrapaba y la volvía a lanzar. —Hey…— dijo después de unos momentos en silencio — ¿No era que tenías un vecino nuevo?— pregunto sonriente
—Si…— le conteste sin entender —Pero parece algo serio el chico— hice una mueca de molestia.
— ¿Y qué con eso? Algo es mejor que nada. — dijo atrapando la pelotita rosa para volverla a tirar. Eso me ponía nerviosa.
— ¡Ya basta! ¡Deja esa pelota en paz! — grité desesperada arrancándole la pequeña pelotita de las manos. Ambas comenzamos a reír. Éramos muy buenas amigas. —… ¿Y cuál es el plan?— pregunte no muy segura. Ya que no sabía qué cosa malvada pasaba por la mente de Cinn
—Por qué no lo invitamos…— levanto una de sus delgadas cejas —Podemos no se… ver una película— sonrió y se puso de pie —O tal vez jugar a algo…— bien eso del ‘juego’ me puso algo nerviosa. Pero al igual me interesaba invitar al nuevo vecino.
—Entonces…— pregunte para que me afirmara el plan
— ¡Vamos!— me tomo de la muñeca y bajamos corriendo las escaleras
—Pero que le vamos a decir…— pregunte ya que no me decía con claridad lo que tenía planeado
—Tú solo sígueme la corriente…
Salimos aunque preferí no haberlo hecho ya que la lluvia caía fuertemente y en cuestión de segundos nos empapo por completo. Pero sin embargo seguimos caminando
—Cinn… es en la casa anterior— le dije ya que se había pasado pero solo puso un dedo sobre sus labios y produjo un ‘Shh’
—Ven…— dijo y de la nada empezó a gritar como niña pequeña ‘Me estoy mojando’ comencé a seguirle la corriente y camine detrás de ella quien se había parado en la puerta de nuestro objetivo
—Dale Ann, regresemos a casa está lloviendo horrible— dijo y entendí lo que planeaba
—Espera a que baje un poco la lluvia— le dije tratando de no reír. Me tomo de los hombros y me empujo haciéndome chocar levemente contra la perded — ¿Pero qué?— le pregunte sin entender hasta que escuche el timbre.
En cuestión de segundos la puerta se abrió
— ¿Estás loca? — dije susurrando alejándome del timbre.
— Ho…hola. — dijo tartamudeando el “nuevo vecino” al vernos todas mojadas. Sus ojos eran de un color café, tenía el pelo rizado, su físico, ni hablar. Era perfecto.
— Eh, si… yo, ella… eh…— dije nerviosa. No sabía qué hacer.
— Hace frío afuera y está lloviendo como si se fuera a caer el cielo, mejor pasen. — dijo sonriendo. Entramos a la casa y se veía mucho más grande por dentro que por fuera. Nos guió por un pasillo que llevaba al living. — Pónganse cómodas, les traeré algo de ropa seca. — dijo subiendo las escaleras a su supuesta habitación. En unos cuantos minutos bajó con ropa en sus manos. — Tengan. Pónganse esto. — dijo dándonos la ropa. Nosotras nos lo quedamos mirando.
— No esperas a que nos cambiemos en frente de ti, ¿cierto? — reí.
— Oh, sí lo siento. Arriba está el baño. Es la primera puerta a la derecha. — subimos las escaleras, llegamos al baño y nos cambiamos.

— No es que lo quiera decir pero, esto me queda corto. — dije al ver el largo de la remera. Apenas y me tapaba de la cintura para abajo.
— A mí también, pero bueno. Es parte del plan. — soltó una pequeña risa macabra. Reí al escucharla.

Salimos del baño y reí al ver la cara divertida de Cinn —Quita esa cara— le susurre riendo
—No puedo…— trato de no reír —Nos vamos a divertir mucho esta noche— nuevamente su perversa sonrisa. Bajamos las escaleras, Cinn bajaba felizmente dando brincos al contrario que yo bajaba tratando de que nada de más se viera. Aun no era el momento.

Llegamos al ultimo escalón y el living estaba solo, nos miramos como preguntándonos ‘A donde fue’ cuando de pronto lo vimos saliendo de la que seguramente sería la cocina.
Pero este al subir su mirada pareció quedar en shock. Su mirada nos analizo de pies a cabeza.
Cinn y yo fingiendo inocencia alargamos al mismo tiempo un ‘¡Hey!’ y tomar el borde de las camisas para hacer que nos tapara lo más posible.

—Yo… yo lo siento…— dijo nerviosamente y ambas reímos
—Y cómo te llamas chico recibe extrañas…— camino hacia él y puso su dedo índice sobre su hombro derecho con una suma delicadeza, le saco la vuelta y camino hacia la cocina.
—Ni…Nicholas— trago saliva
—hum… lindo nombre— camine hacia el al igual que Cinn sacándole la vuelta pero me detuve y me acerque por su espalda — ¿Te podemos decir Nick?— le susurre sensualmente
—S…si, claro. — volvió a tragar saliva. Tenía motivos para quedarse boquiabierto. Tenía a dos chicas casi desnudas caminando en su casa. Tendría que sentirse un verdadero afortunado.
— Y ustedes, ¿cómo se llaman? — preguntó al mismo tiempo que Cinn salió de la cocina.
— Yo soy Cinthia, pero dime Cinn. — le sonrió.
— Y yo soy Anna, pero puedes decirme solo Ann. — le guiñé un ojo. Él tan solo rió nerviosamente.

Cinn regreso a la cocina, Nick y yo la seguimos.
—Cinn…— la llame cuando vi que abría el refrigerador
— ¿Si?— contesto mientras buscaba algo que comer
—Cierra ese refrigerador— le dije tratando de no reír
—Porque…— se quejo —No creo que Nick…— le sonrió —Tenga algún problema.
—Claro que no…— contesto rápidamente
Se puso en cunclillas y recordemos que la camisa no era para nada larga, dirige mi mirada hacia Nick y al darse cuenta de que lo veía observando a mi amiga se volteo rápidamente.
—Oye…— le llame — ¿Y por qué nos dejaste entrar?
—Era eso o se ahogaban afuera…— me contesto mientras que Cinn seguía saqueando el refrigerador
—Pero… ¿No se no te da miedo que seamos no se… acecinas, ladronas o algo?— le dije poniéndome de pie acercándome peligrosamente hacia el
—Por favor que podrían hacerme ustedes…— dijo incrédulo y en cuestión de segundos Cinn se encontraba detrás de él.
—Muchas cosas…— susurro en su oído mientras que suavemente acariciaba con las puntas de sus dedos el cuello del ahora más nervioso vecino.
— ¿Cómo cuáles? — pregunto tragando audiblemente saliva. Mi respuesta solo fue empujarlo suavemente haciendo que caiga en un sillón que estaba detrás de él. Cinn se encargo de dar húmedos besos en su cuello, de vez en cuando lo mordía levemente haciendo que Nick gimiera más de una vez. Música para nuestros oídos. Ahora me tocaba a mí hacerlo sufrir. Recosté a Nick en el sillón lo más que pude y me puse en cuatro patas sobre él. Reí macabramente.
— Una de las cosas que podemos hacerte hacer, es gritar como nunca lo ha hecho. — dijo Cinn. — Créeme. — dijo para luego dirigir sus manos a los botones de su camisa. Fue desabrochando uno por uno hasta dejar el pecho de Nick al descubierto.
Me senté sobre sus piernas y con mis dedos comencé a delinear cada uno de sus marcados músculos de su abdomen. Mientras que Cinn internaba sus manos por debajo de su camisa para tocar sus hombros
—Relájate cariño— le dijo en el oído masajeando sus hombros
—Solo déjate llevar…— le susurre en el otro oído para después bajar por su cuello y brindarle a este pequeñas mordidas. Haciéndolo con estas echar su cabeza hacia atrás.
—Que lindos labios que tienes…— escuche la voz de Cinn

Narra Cinn

Sin duda el chico tenía unos prefectos labios, que no dude en devorarlos, aunque ante la incómoda posición en la que estábamos se me dificultaba besarlo como quiera.
Rodee el pequeño sillón y le di un pequeño empujón a Ann, esta entendió y se acomodo solo sobre una pierna de nuestra víctima, dejándome la otra libre para mí.
Mientras que esta atacaba su cuello pude apoderarme de esos carnosos labios.
Sin previo aviso introduje mi lengua a su cavidad, en segundos su miembro se encontró con el mío para comenzar a debatirse en una extasiante batalla.

Narra Ann

Mientras Cinn besaba a Nick, yo me apoderé de su cinturón. El cual desabroché muy lentamente. Luego me dirigí al cierre de su pantalón, esto se estaba poniendo mejor cada vez. Cinn dejó de una vez por todas de besarlo y ahora me tocaba a mí. Apenas y lo dejé tomar aire y junté sus labios con los míos, mordí suavemente su labio inferior, lo que produjo un leve gemido por su parte. Disfruté el beso y si no me equivoco, diría que el también.

Narra Cinn

Ann me había facilitado la tarea de sacarle el cinturón. Asi que ahora venia lo importante, el pantalón. El cierre ya estaba abajo asi que me puse de pie. Me agache para poder tomar uno de sus zapatos y deshacerme de este al igual que de su compañero. Comencé a dar pequeños tirones al pantalón. Nick rápidamente separo sus labios de Ann para ver lo que yo hacía, aunque claramente lo sabía.
—Tranquilo lindo…— le dijo Ann tomándolo del cuello regresándolo a sus labios, este finalmente reacciono y la tomo por la cintura. Sonreí y con un solo tirón saque su pantalón. Regrese y me senté en su pierna desocupada.
—Viste que si podemos hacerte muchas cosas…— le susurre en el oído mientras veía como Ann trataba de matarlo dejándolo sin oxigeno.
Este solo largo un gruñido y puso su mano sobre mi pierna acariciándome muy cerca de mi entrepierna.
—Hey hey hey…— dije tomando su mano —Aquí las reglas las ponemos nosotras…— puse mi mano derecha sobre su abdomen y comencé a bajarla hasta el borde de su bóxer azul.
Introduje mi dedo índice y comencé con suaves roces, pero de un momento a otro introduje mi mano por completo, apoderándome de su ya bien despierto amigo.
Narra Ann

Noté como Nick comenzó a gemir sin razón alguna, pero luego al ver lo que Cinn estaba haciendo, todo tuvo sentido. Ella simplemente no dejaba de “jugar” con su miembro. Volví con lo mío pero Nick comenzó a gemir más fuerte. Cinn se movía de adelante hacia atrás con el “amigo” de Nick en su boca. Nick no tardó en tardó en pegar algo similar a un grito. Cinn rió victoriosa.

Narra Cinn

Los gemidos de Nick a estas alturas eran incontenibles, yo seguía degustando esa exquisita parte de su anatomía.
—Cinn…— me llamo Ann —Guárdame algo…— ambas reímos, me puse de pie e intercambiamos puestos. Me senté en su abdomen pero solo me limite a observar los gestos de placer que Ann le producía. Abrió los ojos, estos ya no demostraban nerviosismo como hace unos minutos, estos tenían un brillo de deseo.
Mordí instintivamente mi labio inferior al ver esa mirada. Ahora fue el, me tomo del cuello y me atrajo velozmente a sus labios.
Me separe de sus labios y me acerque a su oído
—Hasta que comienzas a entender el juego…— le dije mordiendo el lóbulo de su oreja, sentí como sus manos se colaban por debajo de la camisa que me había prestado, la alzo y yo le facilite la tarea de deshacerse de ella levantando los brazos.
Narra Cinn

Pase mis manos hacia atrás para desabrochar mi sujetador, apenas lo desabroche Nick lo tomo y lo lanzo por los aires. Recorrió con la mirada mi desnudo torso, al mismo tiempo de que con las yemas de los dedos delineaba mi silueta. Era divertido verlo observándome, por algunos instantes cerraba los ojos y me sujetaba fuertemente ya que Ann no paraba. Hacia un gran esfuerzo por controlarse.
Tomo entre sus grandes manos mis pechos, para comenzar con mortíferos masajes.
Encorvé mi espalda ante el placer que comenzaba a nacer en mi cuerpo, Me sujeto firmemente de la espalda y me atrajo hacia él. Besaba la loma de mis pechos mientras que yo me limitaba a enredar mis dedos en sus rulos.
Capturo con su boca uno de mis pezones y comenzó a estimularlo haciendo movimientos circulares con la lengua, al mismo tiempo que sus manos recorrían mis piernas pasando por mis glúteos y luego regresar a mis piernas. Sentí que todos sus movimientos se paralizaban, solo me sujetaba con fuerza. Abrí mis ojos y estaba con la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados fuertemente y su boca abierta. Estaba a punto de venirse.

Narra Ann

Amaba ver la cara de placer de Nick. Eso me daba a entender que estaba haciéndolo bien. Sus gritos ahogados, sus gemidos. No aguanté más y me senté en la pierna paralela a la que estaba Cinn, que por cierto, solo la cubría su prenda inferior. Necesitaba tanto los labios de Nick, eran únicos. Su sabor, su textura, todo. Atrapé sus labios una vez más y comencé a hacer movimientos con ellos, los que claramente formaron un beso perfecto. Noté como comenzó a tirar de mi remera. Levanté mis brazos para facilitarle el trabajo y quede casi como Dios me trajo al mundo. Tan solo mi ropa interior que pronto desaparecería, me cubría. Nick velozmente, tomo mi sujetador y lo desabrochó en un abrir y cerrar de ojos. Genial, lo único que me cubría ahora, era lo mismo que cubría a Cinn, mi ropa interior inferior. Nick comenzó a jugar con mis pechos. En un momento, tomo uno de ellos y comenzó a succionarlo de tal forma que me hacía gemir inevitablemente.

Narra Cinn

—Y… Ya no aguanto más— su voz se entrecortaba —…Me voy a venir— nos aviso mientras que yo no cesaba las caricias en su miembro a punto de explotar.
—Tranquilo cariño…— le susurro Ann en el oído
—No hay prisa…— agregue —Tenemos toda la noche ¿cierto?— pregunte ya que seguramente no vivía solo
—Tenemos… — lanzo un fuerte grito que nos incitaba aun mas a Ann y a mi —Tenemos toda el fin de semana…— mordió su labio inferior
— ¿Todo el fin de semana?— pregunto Ann perversamente.
Nick no resistió más y grandes cantidades de líquido blanco, nos informaba que había llegado al clímax.
—Huy…— reí —Va a haber mucho que limpiar— Ambas nos recargamos en su pecho, había que dejarlo recuperar oxigeno y fuerzas. Ya que ahora si se iba a agotar.

Narra Ann

Cinn beso su mejilla y se puso de pie, seguramente quería ir a la cocina. Normalmente solo piensa en comer. Reí tontamente.
— ¿Y qué cariño?— baje mi mano a su miembro para comenzar a revivirlo de nuevo — ¿Si podrás con las dos?— le pregunte
— ¿Que si puedo con las dos?— dijo y tomo a Cinn de la muñeca atrayéndola de nuevo al sillón — Si pude una vez, podré otra vez. Una y otra y otra y otra y otra vez. — nos guiñó el ojo.
— Déjame decir algo…— vacilé — ¡Amo los días de lluvia! — reí. Era cierto, y si tengo a un vecino como este, ¡mamita querida!
Volví a acercarme a Nick y capturé sus deliciosos labios. Sus gemidos y jadeos no tardaron en aparecer.
—Sabes…— hablo Cinn —Aun no has podido con nosotras…— ella tenia razón —…Nosotras pudimos contigo— susurro en su oído y comenzó a jugar con el lóbulo de su oreja.
—Demuéstranos que puedes…— le dije mirando divertida, para luego dirigirme a su cuello

Narra Cinn

— ¿Quieren ver qué puedo hacer?— pregunto retóricamente mientras Ann le besaba el cuello, este se ladeo para atrapar mis labios
—E…eso no se pregunta— le respondí entre besos. Sentí como su mano comenzaba a deslizarse por mi cintura hasta mi abdomen, llegando hasta mi entrepierna, donde sobre mi ropa interior comenzó con suaves caricias, mis jadeos post gemidos, comenzaban a escaparse de mis labios. Estos fueron remplazados por gemidos al sentir su dedo medio acariciando la parte más sensible de mi cuerpo.

Narra Ann

Escuchaba los gemidos de Cinn mientras que yo seguía devorando el cuello de Nicholas, de pronto sentí como comenzaba a correr a un lado mi ropa interior, para después en un solo movimiento sentarme en su alarmante erección. Un fuerte gemido se libero al sentir como me llenaba por completo. Me tomo fuertemente de los glúteos para hacerme subir y bajar rápidamente.

Narra Cinn

Había que admitirlo, el chico sabía lo que hacía, ya que a ambas nos estaba llevando a la cima.

— ¡Demonios!— maldije ya que Nick se había detenido y yo estaba por terminar.
—Perd… perdóname linda— se disculpo entrecortadamente dejándome a medias, pero era comprensible, Al igual Ann y el estaban por venirse asi que los dejaría terminar pero luego me las cobraría.

Narra Ann

Me tomo firmemente con ambas manos por la cadera y comenzó a intensificar los movimientos haciéndome perder aun más la razón. Las vibraciones en mi cuerpo comenzaron, ya no podía mas quería terminar ya. Salió por completo, solo para volver a entrar aun con más fuerza, haciéndome lanzar un fuerte gemido. Haciendo un gran esfuerzo hice que saliera de mí, un embarazo a esta edad no sería nada bueno.
Me tomo entre sus brazos y me recostó en uno de los sillones, cosa que agradecí inmensamente ya que había quedado muerta.

Narra Cinn

Nick se puso de pie y llevo a Ann a otro sillón, aproveche y me recosté en el sillón ya que pensé que seguramente tardaría en reponerse, pero no fue asi.
Sentí como sus manos recorrían por completo mi cuerpo, haciendo que mi piel se erizara.
— ¿Me disculpas linda?— pregunto en mi oído mientras que comenzaba a bajar mi última prenda
—Si…— conteste aun con los ojos cerrados —Pero…— tome su mano que vagaba por mi vientre —La e…— mordió el lóbulo de mi oreja —…La ‘emoción’ se me fue— hice una mueca de tristeza —… tendrás que esforzarte más.
— ¿Quieres que me esfuerce?— susurro sensualmente en mi oído mientras su mano regresaba a la zona a la que había dejado a medias.

Segunda Parte

— ¿Quieres que me esfuerce?— susurro sensualmente en mi oído mientras su mano regresaba a la zona a la que había dejado a medias.

Sus labios paseaban por mi cuello, proporcionando besos, mordidas y de vez en cuando deslizaba su lengua haciendo que la piel se me erizara.
Su mano se abría paso entre mis piernas, el cual obviamente no se lo negué, Mas bien lo tome del brazo tratando de estirarlo hacia mí y sentirlo sobre mí.
Se acomodo entre mis piernas, sin nunca separarse de mis labios, los mordía suavemente pero lo que me volvía loca era sentir su lengua chocar con la mía. Su sabor era tan único. Tan adictivo.

Coló su mano por debajo de mi ropa interior y justo en ese momento se escucho el timbre. El rostro de Nick que hace segundos estaba rojizo por la intensidad del momento se había convertido en un pálido.

— ¡Diablos! ¡Que hacen aquí tan pronto!— maldijo poniéndose de pie mientras que yo me limitaba a entender lo que sucedía
— ¿Quién es?— escuché la voz de Ann
—Seguramente mis padres— Rápido Ann y yo comenzamos a recolectar nuestras pocas prendas —Afortunadamente no traen las llaves.
— ¿Qué hacemos?— pregunte mientras nos vestíamos
—Terminar de vestirse sería bueno. — Se puso los tenis y nos tomo del brazo —Vengan— nos llevo a la lavandería donde saco de la secadora nuestra ropa ya seca. —Iré a abrir, esperen en la cocina— nos dijo para después desaparecer por el pasillo.
—Te dejo con ganas— canturreo Ann
—Cállate si— le dije y ambas reímos —A buena hora llegaron sus padres— reímos y salimos hacia la cocina donde nos había indicado que esperáramos.

Una mujer cabello castaño y enrulado, con una sonrisa sumamente dulce acompañado por el que seguramente sería su esposo, el cual también tenía un rostro de amabilidad pura.
—Hola chicas— nos saludo —Yo soy Denisse, madre de Nick.
—Yo soy Cinn y ella es Ann— nos presente a ambas
—Si yo soy vecina, vivo a unas cuantas casas de aquí— sonrió Ann
—Bueno no molestamos más, con permiso — se despidieron para después subir escaleras arriba
—Creo que será mejor que nos vallamos— hablo Ann mientras ambas caminábamos hacia la puerta
—Hey espera— me tomo de la cintura — ¿Se quedara asi nada mas?— me miro fijamente a los ojos
—Lo siento lindo— acomode uno de los rulos que estaban en su frente —Perdiste tu oportunidad— le di un beso en la comisura de los labios y salimos de la casa.

— ¿De verdad perdió su oportunidad?— pregunto Ann con una risita
—Si— conteste segura

Regrese a mi casa al día siguiente, aun no paraba de llover. Asi que no tenía caso, se nos había arruinado el fin de semana de fiesta.

Tome mi bolso donde traía la ropa que había llevado a casa de Ann, para buscar mi celular y asi llamar a mis padres para avisarles que estaba ya en casa.
Pero por más que buscaba en la bolsa mi celular no aparecía. Seguramente lo había dejado en casa de Ann. – ¡Rayos!- pensé molesta, tendría que regresar hasta casa de Ann.
Baje dando saltos las escaleras, pase por la cocina donde tome una gran manzana roja. Ya con algo para el camino, salí de la casa y subí a mi auto.

Conduje hasta casa de mi amiga, detuve el auto frente a esta y baje. Toque el timbre pero nadie abría. Comenzaba a desesperarme. Di un paso hacia atrás para regresar a mi auto. Pero choque con algo, que me di cuenta de que más bien era ‘alguien’ al susurrarme un ‘Hola’ en el oído. Me di la media vuelta y me encontré con alguien que sinceramente yo esperaba no volver a ver.

—Hola— le respondí como si nada, lo mire y sin duda alguna el chico era atractivo. Vestía deportivamente, shorts negros estilo basquetbolista, sudadera blanca. — ¿Hey traes celular?— le pregunte y extrañado asintió con la cabeza. —Préstamelo— le dije mientras le daba la primera mordida a mi manzana. Me entrego el celular y marque el número que sabía de memoria.

— ¿Si?— respondió
— ¿Donde estas?— le pregunte desesperada
— ¿Que quieres? —Estoy algo ocupada— me contesto
—Huy…— reí — ¿Paul volvió?— y una risa de mi amiga la delato —Estoy afuera de tu casa, olvide mi celular, pero cuando estés menos… hey — alargue la última palabra ya que Nick había tomado mi manzana
— ¿Hey qué?— pregunto sin entender
—Se robaron mi manzana…— conteste mientras veía como con grandes mordidas acababa mi fruta. —Llámame cuando estés en tu casa — ambas colgamos.

Lo mire indignada, en segundos se la había terminado.
—Gracias — me entrego la parte incomestible de la manzana
—No recuerdo haberte dicho ‘¿Quieres?’— le dije tratando de no reír
—Lo siento— dijo riendo —Entonces te debo una manzana.
—Olvídalo tu ya me debes mucho— camine hacia un bote de basura y lance los restos de la manzana
— ¿Y no quieres que te pague ahora mismo?— me abrazo por la cintura apegándome a su cuerpo, cerré los ojos — ¿Que dices?— pregunto sensualmente antes de dar un beso en mi cuello, en automático ladee mi cabeza para darle el acceso total a mi cuello — ¿Eso es un sí?— reí y lo empuje
—Solo la manzana— le sonreí y comencé a caminar

— ¿No hay nadie?— le pregunte cuando entramos a la casa
—No— contesto —Ayer les dije que la casa estaría libre el fin de semana.
—Pues no pareció asi— le dije riendo
—Solo vinieron por unas cosas que habían olvidado y se fueron— se refería a sus padres.
Entre a la cocina y me senté a un lado de la barra. Nick entro y del refrigerador saco un enorme recipiente lleno de frutas.
—Me debes una manzana, no toda la frutería— tome una manzana
— ¿Te molesta si subo a darme una ducha? Estoy todo sudado— me informó
—Si no te preocupes— mentí, en cuanto subiera me iría.
—Pero no te vayas, no tardare— ¿leía mentes?
—No, no me iré— volví a mentir
—Genial— dijo sonriente y se dio la media vuelta pero regreso hacia mí, y rápidamente tomo las llaves que colgaban de la bolsa de mi short.
— ¡Hey!— alargue riendo, había arruinado mi plan.
—Solo para asegurarme— dijo mientras subía corriendo las escaleras
Espere unos minutos, para asegurarme de que estuviera en la ducha. Subiría, tomaría mis llaves y huiría. Reí tontamente ante mis pensamientos. Ayer nosotras no lo dejábamos escapar y ahora yo era la que quería irse.

Me guie por el sonido del agua, para llegar a la que seguramente sería su habitación. Entre sigilosamente, incluso de puntillas para evitar producir sonido alguno. La habitación era espaciosa, de un color perla que la hacía ver aun más espaciosa. Todo estaba ordenado, nada fuera de su lugar.

Divise mis llaves en uno de los muebles, sonreí triunfante. Me aproxime al buro y tome mis llaves. Pero mi atención fue atraída por una fotografía enmarcada que estaba junto a mis llaves. La tome y me produjo mucha ternura. El cabello enrulado del pequeño me indicaba que era Nick, quien con una enorme sonrisa abrazaba a un hermoso perro.

Estaba por dejar la fotografía en su lugar pero un par de manos en mi cintura me sorprendieron, tanto que casi se me cae el marco con la foto.

—No te me vas a escapar— pronuncio de una manera tan especial que mi piel se erizo por completo.
Antes de poder pronunciar una palabra o intentar escapar, me giro sobre mis talones para quedar frente a frente, Su cuerpo era solo cubierto por una toalla blanca, más bien parte de su cuerpo, ya que solo cubría de su cintura hasta un poco debajo de las rodillas. De su cabello escurrían pequeñas gotas de agua las cuales caían en su pecho, deslizándose por su abdomen, para después morir siendo absorbidas por la toalla en su cintura. Beso mis labios de una lujuriosa manera, mientras sus dedos jugaban en mi cintura brindando pequeñas pero electrizantes caricias que simplemente me hacían entrar en calor, el sabor de sus labios era tan único. Su lengua recorriendo mi boca era algo enloquecedor.
Se inclino un poco, solo para sujetarme de las piernas y hacer que lo rodeara con estas por la cintura. Me aferre a su cuello para evitar ser víctima de la gravedad.
De todos modos me sujetaba fuertemente mientras que seguía devorando mi boca. Se sentó en el borde de su cama, quedando yo sentada sobre sus piernas. Sin deshacer la llave que había formado alrededor de él, me dedicaba a enredar mis dedos en los prefectos rulos de su nuca.
Tomo el borde de mi playera y la subió, me gustaba tanto la posición en la que estábamos que no quería moverme. Las manos de Nick subieron hasta el broche de mi sostén, el cual en cuestión de segundos desabrocho. Me despegue de sus labios solo para alzar mis brazos y que pudiera deshacerse de mi playera al igual que mi sostén. Ambos volaron por la habitación para quedar en algún punto que en estos momentos no me interesaba.
Lo empuje de los hombros haciéndolo quedar con la vista hacia el techo. Su mirada se poso en la mía. No indicaba nada más que deseo. Y estoy ciento diez por ciento segura de que la mía decía lo mismo. Con la ayuda de sus codos retrocedió quedando en el centro del acolchado. Me aproxime lentamente hacia él, pero me tomo de la cintura haciéndome quedar rápidamente sobre su cuerpo, me tomo con ambas manos por el cuello atrayéndome nuevamente hasta sus ahora hinchados e intensamente rojos labios.
Mis senos rosaban su pecho, haciendo como un falso contacto que me encendía de sobremanera, me fue imposible no notar como su erección se endurecía aun mas debajo de la toalla,
Giro dejándome esta vez a mí mirando hacia el techo. ¿Pero con qué rayos había sujetado la toalla? que nada mas no cedía a pesar del intenso roce entre nuestros cuerpos.
No sé cómo, ni cuando, elimino de la escena mis short junto con mi ropa interior inferior. Sus manos se deslizaron por mi espalda desnuda, para después posicionarse en mis caderas. Acercándome aun más a su cuerpo provocando que ahora su libre erección rosara mi vientre, al sentirlo tan cerca de mí, gemí inconscientemente sobre sus labios. Me besaba tan intensamente que sentía que ahí mismo moriría por la ausencia de oxigeno en mis pulmones, se alejo de mis labios, salvándonos a ambos de una trágica muerte, ahora con sus labios rosaba la piel de mi cuello, besándolo parsimoniosamente, descendía por mi clavícula hasta la loma de mis pechos, una de sus manos se encargaba de masajear uno de mis pechos, mientras que sus labios seguían descendiendo, hasta llegar a mi otro pecho. Comenzó a juguetear con este con su lengua, ahora sin duda alguna estaba ardiendo por dentro. Mientras que mi pezón seguía dentro de su boca, su mano comenzó a deslizarse por mi abdomen. Gemí curveando mi espalda cuando comenzó a estimular con suma delicadeza mi feminidad.
Lo hacía tan lentamente que era frustrante, yo quería más. Necesitaba más.
Me sujeto firmemente de la cadera, al mismo tiempo de que se acomodaba entre mis piernas voluntariamente abiertas.
Suavemente comenzó a entrar en mí, me aferre a su cuerpo sujetándome de sus hombros. Finalmente nuestras anatomías se convirtieron en una, comenzó con ligeros movimientos pélvicos, entraba y salía de mí.
Cuando mi anatomía logro amoldarse a la suya, ya no había ni una migaja de dolor, lo único que me hacía sentir era placer puro. Y sus leves gruñidos en mi oído me decía que el sentía lo mismo. Gritaba su nombre, cosa que incitaba aun más a Nicholas, acelerando más los movimientos, el placer y excitación ya era incalculable. Comencé a seguir sus movimientos, ayudándonos un poco más a ambos. Mi cuerpo se contraía como bienvenida al fuerte orgasmo que se aproximaba. Mis gritos, gemidos y jadeos eran incontenibles.
Nick jadeaba mi nombre en mi oído volviéndome loca. Estábamos por alcanzar la cima. Sus penetraciones se volvían aun más fuertes y rápidas, tanto que sentía que terminaría en dos piezas.
Mi cuerpo comenzaba a temblar, al igual que él. Sus labios sobre los míos, evitaban que los vecinos nos escucharan. Ya no podía resistir mas, lo apegue más hacia mí, oculto su rostro en mi cuello, mientras que yo hacía lo mismo. Los músculos de mi cuerpo se contrajeron por completo recibiendo finalmente el tan esperado orgasmo, el cual se alargo al sentir como Nick terminaba en mí.
— ¿Se repetirá?— pregunto entre jadeos mientras se tendía a un lado de mi, envolviéndome en sus brazos
—No sé si tengas tanta suerte— respondí agitadamente, bese sus labios, lo abrace por la cintura y escondí mi rostro en su cuello.


& El FIN 1313’

To my princess

Sus manos descendían con una suma delicadeza por mis piernas, al mismo tiempo que impartía dulces besos en mi cuello, me era imposible no hundir mis uñas en su triangular espalda, con un simple rose me hacia estremecer.
—Joseph— alargue riendo en un susurro —Detente, nos van a descubrir— no era un secreto para mis padres que Joe y yo éramos novios. En realidad lo adoraban, sin embargo no sabían de sus furtivas vistas en las noches. Ya que a pesar de ser mayor de edad, nunca faltaba la típica frase de mi padre: ‘Mientras vivas en mi casa, sigues mis reglas’
—Que mas da— dijo risueño sin detener sus caricias
— ¿Como que, qué más da?— dije fingiendo su voz
—Hey hermosa— rio —Yo no hablo asi— sus preciosos ojos se posaron en los míos, esa mescla entre café, miel y verde, Simplemente me hacia desfallecer. Las risas cesaron, tornándose en un para nada incomodo silencio.
—Cinn…— dijo seriamente acomodándose a mi lado. Recosté mi cabeza en su brazo, rápidamente me tomo por la cintura apegándome a su torso desnudo.
— ¿Qué pasa?— pregunte un poco extrañada ante su cambio de humor. Subió su mano hacia mi rostro y acaricio mi mejilla para después correr un rebelde mechón de cabello de mi frente.
— ¿Me amas?— pregunto con una seriedad inexplicable. Él era el chico más alegre y activo que conocía y sin duda al que más había amado en mis no muchos años de vida.
—Amarte queda corto— conteste risueña —Te amo Joseph, te amo más que a nadie, más que a nada— no me cansaba de decirlo.
—Gracias hermosa— dijo besando mi frente
— ¿Gracias por qué Joe?— reí sin entender
—Por todo Cinn— su mirada nuevamente se conecto con la mía —Por todo— no resistí mas y capture sus labios rojos.
—Amor…— hablo sobre mis labios —Nos descubrirán— ahora fue el al que le interesaba no ser descubiertos.
—Tú tienes la culpa, yo te dije pero ahora ya no me importa— ambos reímos. Nuestros labios se rosaban de una mantera tan especial, tan única.
Con un rápido movimiento logro dejarme debajo de él, se alejo por unos segundos de mis labios para después regresar a estos.
Sus besos comenzaron a bajar por mi mejilla hasta mi cuello, donde continuaba con mordidas y dulces besos. Sabía de memoria mis zonas sensibles, comenzó a bajar la última prenda sobre mi cuerpo, ya que mi musculosa, y mi short hace mucho que habían desaparecido de la escena al igual que su ropa, la cual estaba esparcida por toda mi habitación. Mi ropa interior junto con sus bóxers no se tardaron en esfumarse.
— ¿Tu me amas Joe?— pregunte separando mis piernas permitiéndole acomodarse entre ellas.
—Más que a nada, más de lo que te puedes imaginar— susurro en mis labios antes de entrar en mi con una enorme delicadeza, después de más de tres años de relación, no lograba hacerlo entender que no me rompía, que no era de cristal.
Sus movimientos eran suaves los cuales poco a poco comenzaron a aumentar de velocidad e intensidad.
El placer que este hombre creaba en mi, era inexplicable, me volvía loca con sus simples caricias, con sus palabras. No había duda alguna, él era el hombre de mi vida.
Entraba y salía de mi con una rapidez que solo aumentaba mas y mas mi estado de éxtasis. Mis jadeos eran incontenibles y mis gemidos no tardaban en hacerse notar.
Joe con el fin de que no nos descubrieran comenzó a atrapar mis gemidos con sus besos.
Su lengua recorría toda mi cavidad bucal, dejando su delicioso y dulzón sabor por donde quiera que pasara. Su miembro se encontró con el mío, quienes comenzaron a debatirse a muerte.

Mi cuerpo comenzó a temblar, esto aunado a tantas sensaciones diferentes hacían del momento algo tan intenso, sentía que la habitación hervía, que me faltaba el oxigeno. Las vibraciones iniciaban en las puntas de los dedos de mis pies hasta el último cabello de mi cabeza, los músculos de todo mi cuerpo se contraían dándole una magnifica bienvenida a otro orgasmo producido por él, por Joseph.

Rendido, se recostó en mi pecho, como siempre procurando no lastimarme.
—Te amo tanto, tanto, tanto— repetía en mi odio después de haber descansado un poco, se posiciono de espaldas viendo hacia el techo, pero lo tome de la mejilla para poder besar sus tan perfectos labios.
—Joe amor…— dije entre besos —Vámonos…— gire sentándome en su cadera para después recostarme en su pecho —Vámonos lejos, solo tú, yo y…— dios como rogaba en mi interior que esta noticia lo hiciera tan feliz como a mí.
Me arme de valor y volví a quedar sentada en su cadera, con el mirándome extrañado recostado en el acolchado —Tu, yo…— tome sus manos y las puse sobre mi estomago —Y nuestro bebé— cerré mis ojos esperando su respuesta.
— ¿Nu-Nues-Nuesto bebé?— tartamudeo enderezándose con los ojos abiertos como platos
—Si…— conteste intimidada ¿no le había gustado la noticia?
—Dios mío Cin— sus ojos comenzaron a cristalizarse —Tendrás un bebé mío— no sabía si reír, si llorar ante su estado de estupefacción, seguramente haría los dos. —No—alargo mirando mi apenas abultado estomago —No puedo creerlo— sus manos comenzaron a acariciar mi estomago con una dulzura increíble y mis lagrimas no tardaron en aparecer junto con una enorme sonrisa. —Voy a ser papá—levantó su rosto para verme, las lagrimas se desbordaban por sus mejillas. — ¿No te cansas de hacerme feliz?— se arrodillo en la cama al igual que yo. —Dios mío Cin— repitió tomándome de las mejillas para acercarme y dar numerosos besos en todo mi rostro, mejilla, nariz, frente, labios.
Con un rápido movimiento me recostó en la cama, acomodando antes unas almohadas para no quedar completamente recostada. Tome la sabana de la cama y cubrí mi cuerpo, aun que sonara estúpido, Aun me ruborizaba cuando Joe me miraba desnuda.
Mi amado frunció el ceño, pero de todos modos se interno bajo las sabanas para recostarse a mi lado sobre su costado izquierdo.
Tomo el borde de la cobija y la bajó hasta mi cadera dejando mi torso al descubierto.
—Me fascina que aun te sonrojas— susurro en mi odio mientras su mano nuevamente se dirigía a mi estomago. — ¿Y cuanto tiene nuestro bebé?— como amaba que dijera eso.
—Tres meses— abrió los ojos como platos.
— ¿Y por qué no me lo habías dicho?— comenzaba a molestarse
—Mi amor ni siquiera yo lo sabia— confesé, Joe siempre se cuidaba seguramente fue una de esas veces que yo debía tomar la pastilla y lo olvide —Hasta hace poco iniciaron los síntomas y me hice un examen— le explique, no quería arruinar el hermoso momento por el que pasábamos.
—Bien— contesto más relajado — ¿Y cómo le pondremos?
—No lo sé— dude —Scarlett me gusta— sonreí y volteé a verlo esperando su opinión.
— ¿Scarlett?— pregunto extrañado
—Si— sonreí —Significa de color escarlata o valerosa— lo mire expectante
— ¿Scarlett?— pregunto nuevamente
—Joseph…— alargue riendo
—Amor… es que es nombre de mujer— bajo para depositar un tierno beso en mi estomago —Y este será un varón— afirmo con seguridad
— ¿Porque estas tan seguro?— pregunte riendo
—Simple presentimiento, será un varón— sonrió, pero en su mirada había un toque de ¿Tristeza? —Y te cuidara cuando yo no esté…— sentí un nudo en la garganta al escucharlo decir esas palabras, no me imaginaba mi vida sin él.
—No digas eso— tome su barbilla y lo guie a mis labios —Tu siempre estarás conmigo ¿cierto?
—Cierto, preciosa.
— ¿Me lo prometes?
—Te lo prometo— nuevamente beso mi frente —Ahora descansa princesa— obedecería su orden, estaba cansada. El seguramente se iría al dormirme o si no en la mañana antes que mis padres despertaran. —Te amo Joseph— dije antes de acurrucarme entre sus brazos
—Te amo Cin— dio un beso en mi hombro descubierto para luego comenzar con suaves caricias en mi brazo las cuales me ayudaban a caer en un profundo sueño.

— ¿Joe?...— pregunte adormilada
— ¿Qué pasa?— me respondió
—Joseph… quiero que se llame Joseph como su padre— eso era definitivo
—Me haría el doble de feliz— fue lo último que escuche antes de rendirme y caer en los brazos de Morfeo.

~

—Iré a casa de Joe— di un beso en la mejilla de mi padre antes de salir, quería ir por Joe para platicar sobre cómo les contaríamos a nuestros padres que serian abuelos, quería contarle a Kevin que sería tío y tal vez por algo de comer que ya estábamos que nos moríamos de hambre.

Llegue a la casa de los Jonas, había un par de ambulancias y unas cuantas autos de policías, me relajaba un poco que estaban sobre la acera de enfrente. Con un poco de nerviosismo toque el timbre de la casa.

Un paramédico abrió la puerta, sentí que toda la sangre de mi cuerpo se me iba a los talones. Rápidamente llego Kevin a la puerta el paramédico salió y yo seguía sin habla.
— ¿Qu-Que sucedió?— pregunte con dificultad — ¿Todo está bien? ¿Dónde está Joe? ¿Qué sucedió? ¿Tus padres están bien? ¿Tu estas bien?— pase de un silencio sepulcral a no parar de preguntar.
—Cin…— sus ojos verdes comenzaron a inundarse de lágrimas por ende los míos también, algo no andaba bien. Para nada bien.
— ¿Donde esta Joseph?— pregunte y mis lagrimas comenzaron a caer
—Él…— ¡dios por qué no hablaba! —Él se ha ido— ¿me- me abandono?
— ¿A dónde ha ido? ¿Por qué?— mi llanto era incontenible
—Cin— cerró los ojos y los froto con su mano derecha los abrió y tomo mi mano para guiarme a dentro de la casa hacia la sala. —Siéntate— me indico señalando el sillón blanco donde tantas tardes habíamos estado sentados viendo películas. Me senté sin entender, ¿dónde estaba? ¿Había mentido sobre nuestro bebé? El prometió que siempre estaría conmigo, no podía haberse ido. —Cin— repitió y se sentó en la mesa de centro, tomo mis manos. ¡Habla con un demonio! —A Joe…— sus lagrimas comenzaron a hacerse presentes —Le diagnosticaron hace tiempo una desconocida enfermedad— quite una de mis manos para ponerla sobre mi boca mientras que con la otra sujetaba las suyas fuertemente. —Los médicos dijeron que no era nada riesgoso, pero…—suspiró —…no era asi, en los últimos exámenes la enfermedad estaba muy desarrollada y le informaron que solo le quedaban meses de vida— ya no eran solo lagrimas, era un llanto, un llanto desgarrador.
—Anoche, llego feliz Cin— me destrozaba la noticia, me destrozaba aun mas ver a Kevin —Con una enorme sonrisa, nos despertó a todos— rio melancólicamente —Para contarnos que sería padre— mi corazón se estrujaba, un nudo en mi garganta me impedía emitir sonido alguno, sentía que moría. —Nos conto que la mujer a la que más amo en su vida, lo haría padre— negó con la cabeza —Antes de ir a dormir, nos pidió que cuidáramos de ti y de Joseph, cosa que no dudamos en prometer, extrañados por su comportamiento fuimos a dormir…— miro hacia el piso —Y-Y esta mañana… el amaneció sin vida— no podía ser cierto, seguramente estaba soñando, no podía ser real ¡No era posible! ¡Porque nunca me dijo nada! ¡Por qué no me lo dijo! Esto no es verdad.
—Kevin dime que es mentira…— suplique —Dime que es una broma que el organizo— mi llanto aumento —Dímelo por favor, ¡te lo ruego!— negó con la cabeza y se puso de pie. —El dejo esto para ti…— saco de su bolsillo un sobre blanco. Lo tendió hacia mí, me temblaban las manos.
Rosé el sobre, pasando las yemas de los dedos, sobre la delgada y fina letra de Joseph. Acaricie el ‘Para mí princesa’ marcado con tinta negra. Kevin beso mi frente antes de salir de la sala con rumbo desconocido.
Temerosa abrí el sobre para después sacar la hoja blanca perfectamente doblada en tres. De inmediato una lágrima cayó sobre el papel haciendo correrse un poco la tinta.

Cin, mi hermosa Cin:
Sabía que esto sería difícil, sabía que esto me destrozaría… Pero no creí que fuera tanto.
Amor hoy me has hecho el hombre más feliz del mundo ¡Un hijo! Dios, como quisiera poder seguir ahí, como quisiera poder hacerme cargo de ese hermoso regalo que me estás dando. Pero no puedo, por más que quisiera seguir ahí contigo no puedo.
En estos momentos, seguramente ya me habré ido, Ya me habré ido para siempre.
¿Recuerdas esos fuertes dolores de cabeza? ¿Mis constantes dolores? Esos por los cuales tantas veces me regañaste por no ir al médico, y como olvidar mis cambios de humor…
Te obedecí, fui al médico… tras una serie de exámenes, me diagnosticaron una enfermedad hasta ahora desconocida. Me aseguraron que podía tratarse, por lo que decidí no contártelo, no era el momento. Meses después con otro par de exámenes me informaron que no era tratable, que no tenia cura, y que esta se había desarrollado tanto que no había salida, y que solo contaba con meses de vida.
Te conozco preciosa, y sé que querrás re vivirme para solo volverme a matar por no habértelo dicho. Pero fue lo mejor. Sería menos difícil para ti.
Sé que me amaste con todo tu corazón y quiero que sepas que yo a ti también, fuste lo más preciado que tuve en mi vida, fuiste a la persona que mas ame. Me enseñaste tanto, me enseñaste a amar. No tengo palabras para agradecerte todo lo que me diste, todos tus besos, caricias, alegrías, esas noches que terminaban conmigo escapando por tu balcón. Cinthya Ruiz fuiste lo mejor que me pudo pasar. Me siento tan mal, tan irresponsable por dejarte sola, pero sé que encontraras a alguien que te ame tanto como yo. Mas no, ya que nadie podrá amarte más de lo que yo. Perdóname por las veces que te hice enojar, que te hice llorar, se que prometí que jamás volvería a hacerte derramar una lagrima por mi culpa, pero sé que hoy romperé mi promesa. Al igual prometí siempre estar contigo y lamento no poder cumplirlo, pero aun que no esté contigo físicamente, se que siempre estaré en tu corazón. Perdóname también por negarme tantas veces a escaparme contigo, No había nada que deseara mas en el mundo que huir contigo a las Vegas y casarnos en la primer capilla que encontráramos, ahora entenderás por que tantas veces tuve que reprimir ese deseo.
Mi familia estará al pendiente de ti, de nuestro hijo, Confió en que nada les hará falta. Gracias por hacerme el hombre más feliz del hasta el último segundo de mi vida.

Te amo y te amare por siempre…
Joseph.



&FIN ♥

Love Sucks

— ¿Dónde está?— pregunte agitadamente entrando a casa de Cinn — ¿Dónde está?— volví a preguntar tratando de regularizar mi respiración
—A…arriba— contesto entre lágrimas la hermana de Cinn —Se encerró en el baño, no quiere ver a nadie— me informo.
—Váyanse— le indique —Yo hablare con ella.
Con grandes saltos subí las escaleras de la casa de mi mejor amiga, la cual ahora estaba destrozada. El imbécil de Nicholas su ahora ex prometido la dejo plantada en el altar. -Después de asegurarme de que este bien, no te la acabaras Nicholas- amenacé en mi mente, mientras prácticamente corría hacia la habitación de Cinn.

Había cosas tiradas por toda la habitación, su maquillaje, perfumes, espejos. Todo estaba roto en el piso. Mi corazón se estrujo, Cinn estaba deshecha. Como ese idiota podía haberla lastimado asi, Cinn es la persona más noble que conozco.

Di dos golpes en la puerta del baño.
—Cinn, soy Joseph— le informe con la voz más suave que pude , pero no había respuesta de su parte, solo se escuchaba el agua de la regadera al chocar en el piso. —Cinn por favor respóndeme, se que quieres estar sola, pero necesito que me digas si estás bien— grite ya con desespero, pero seguía sin responderme. Me aterrorizaba perderla, ella era demasiado para mí. Tal vez mas de lo debido y me duele en el alma imaginarme sin ella. —Voy a entrar si no me respondes— insistí y gire la perilla de la puerta, pero como era de esperarse estaba con seguro. Regrese hacia donde todas sus cosas yacían en el piso, buscaba como loco algo que me ayudara a abrir la puerta.
Logre encontrar un incaible, tal vez eso funcionaria para sacarle el seguro a la puerta. Le quite la pequeña punta plástica y metí parte de el por la cerradura, lo movía en forma circular, pero la desesperación me invadía no lograba abrirla. Me tranquilicé y comencé con movimientos un poco más inteligentes hasta que sonó el 'click' señal de que se había abierto. — Voy a entrar— volví a avisar, ahora con algo de temor. Conocía a mi amiga como la palma de mi mano, y me queda más que claro que no era una suicida. Pero a estas alturas, no podía pensar racionalmente, solo lo peor que podía suceder pasaba por mi mente.
Gire la perilla de la puerta y me aventure entrar, el esponjoso vestido blanco estaba tirado en el piso, cerré la puerta y levante el vestido del piso, pero este ya no era vestido. Eran solo pedazos de tela.
—Cinn…— dije con un notorio nerviosismo, rápidamente abrí la puerta de la regadera y ahí estaba. Estaba sentada en el piso, abrazaba sus piernas cubriendo su cuerpo, mientras ocultaba su rostro también en sus piernas.
Cerré la llave y tome una toalla, entre y me hinque a su lado para cubrirla con la toalla.
—Cinn… linda— le hablaba pero no volteaba y no emitía sonido alguno. Hasta que escuche su llanto.
—Joseph…— su llanto aumento —me dejo Joe… me dejo— me abrazo por la cintura fuertemente, me senté sin importar que todo el piso estuviera mojado para poder estar a su altura. Hundió su rostro en mi pecho. — ¿Por qué?— pregunto en un suspiro — ¿Soy mala persona? ¿Soy fea?
—Eres la persona más noble, dulce y hermosa que conozco— hable con toda la sinceridad del mundo —Hay personas que simplemente no valoran lo que tienen a un lado— bese su frente. Ellos salieron por cuatro años y sin duda alguna Cinn lo amaba. —Y hay muchas personas que te valoran como ni te imaginas y no te queremos ver sufrir— hace años que estoy enamorado de ella y justo el día que pensaba confesárselo, ella me conto de su amor hacia Nicholas.
Levanto su mirada, dejándome ver su hermoso rostro. Sus ojos estaban rojos e hinchados de tanto que llevaba llorando, Pase mis pulgares por debajo de estos limpiando el maquillaje que se había corrido.
Puso su mano derecha sobre mi mejilla y me miraba fijamente, su rostro permanecía neutro, y me preocupaba ya que siempre había una perfecta sonrisa en sus labios.
Comenzó a acercarse y en cuestión de segundos mis labios se mesclaban con los míos, hacia tanto que había anhelado esto, hacia tanto que soñaba con este momento. Pero para ella no era nada. Solo estaba tratando de olvidarse de Nicholas. Tenía que detenerla, si no ahora seriamos dos los lastimados.
—Joseph— pronuncio entre besos. Era increíble sus suaves y carnosos labios tenían un sabor tan dulce, tan único y especial. Se mesclaba con el salado sabor de sus lagrimas, pose mi mano izquierda en su cuello, debía detenerme —Joseph…— repitió —…Hazme el amor— dijo en un hilo de voz mientras bajaba con sus besos por mi cuello.
—C...Cinn— no podía hablar con semejante distracción. Ella jamás tendría una mínima idea de lo que me hace sentir con solo el roce de su piel.
—Joseph— volvió a hablar —Ayúdame...— hinco sus dientes en mi sensible piel —...a olvidarlo— eso era. Ella solo quería sacarlo de su mente, solo quería olvidarse de él, solo era por despecho.
—Hermosa no es lo que tu realmente quieres, te ayudare a olvidarlo pero de otra manera— mi respiración agitada entrecortaba mis palabras.
Dejo su accionar para recostarse en mi pecho, sus lágrimas no se detenían.
—Soy tan poca mujer, por eso me dejo. — Resoplo —Habiendo tantas mujeres, mucho más bonitas — escondió su rostro en mi cuello — ¿Por qué estar conmigo?— se soltó en llanto nuevamente.
—Voltea a verme— le dije tomando su rostro con firmeza —Ya te lo dije tu eres hermosa...— no era el mejor momento para avergonzarme por decirle lo que siempre le había querido decir —Eres la chica más bella que conozco, sabes...— limpie sus lagrimas —Hasta llorando eres perfecta— una ligera sonrisa se coló entre sus labios. No pude resistir más.
Capture sus rosados labios, en cuestión de segundos comenzó a seguirme. Sus manos que permanecían estáticas en mi espalda, subieron por mi pecho hasta llegar a mi nuca. Podía sentir como arrugaba el cuello de la camisa, esa camisa que ella misma había elegido para su día tan especial. Había tantas ilusiones en ella y ahora todas se habían ido por la coladera.

Jugaba con mi cabello y acariciaba mi cuello con una suavidad increíble, que simplemente me hacia estremecer. Por mi bien debía detenerme. Pero a estas alturas me era imposible. Simplemente era un sueño volviéndose realidad. Rogaba por dentro abrir los ojos y encontrarme recostado en mi cama. Pero esto no era un sueño.

Se dedico a sacar botón por botón, sin despegarse de mis labios. Solo en fracciones de segundos nos separábamos para poder respirar. Cuando sus manos tocaron mi piel, fue como un choque eléctrico que me encendió por completo. Ahora si, No había marcha atrás.

*

Joseph me tomo por la cintura girándome levemente haciéndonos quedar frente a frente, estaba sobre sus piernas con las mías a sus costados. Sus grandes manos masajeaban mi cintura, elevando mi temperatura. Estire mi mano para alcanzar la llave y abrirla.
El agua tibia nos mojaba por completo. Metí mis manos por debajo de su camisa poniéndolas en sus hombros para deslizaras hacia abajo, sacando por completo su camisa.
Mordía suavemente su cuello, bajaba por este hasta su clavícula, pero el solo permanecía estático
—Joe...— suspire —No te obligare a hacer algo que tú no quieres— tome la toalla que ahora estaba empapada tirada en el piso. No me interesaba secarme, me interesaba cubrirme, así que me importo que escurriera enormes cantidades de agua. Me di la media vuelta para abrir la puerta de la regadera, cuando sentí que dos manos se posaban en mi cintura. No había nadie más ahí dentro así que era más que un hecho que había sido Joseph
—No sabes cuánto desee esto— susurro en mi oído —No esperaba que fuera de esta manera— agrego —Pero contigo todo es perfecto.— dijo antes voltearme rápidamente y acorralarme contra la pared. Ataco mis labios, pero ya no era como hace unos instantes, me besaba con pasión. De una manera tan especial y única. Lo que me hacía sentir no le llegaba ni a los talones a lo que Nicholas alguna vez produjo en mi.
Con un rastro de besos fue bajando por mis mejillas hasta mi cuello, succionaba fervorosamente, no había duda de que una marca quedaría ahí. Pero eso era justo lo que quería, quería sacar a Nicholas de mi cuerpo, sacar su esencia de mi piel. Olvidarme de él, Que todo fuera como si nunca se hubiera cruzado en mi vida, para después causarme el dolor y la vergüenza más grande de mi vida.
Yo me dedicaba a sacar su cinturón para poder deshacerme de su pantalón. Cumplí mi misión, me deshice de su pantalón al igual que de sus zapatos y calcetines, solo quedaba la realmente estorbosa prenda azul, sus bóxers, los cuales Joseph no me dejo sacar con un 'No te desesperes hermosa'
Masajeaba con sus manos mis pechos con frenesís haciéndome jadear intensamente. Pero cuando comenzó a jugar con uno de ellos en su boca, los gemidos no se hicieron esperar.
Necesitaba sus besos, lo tome de la barbilla para subirlo hasta mis labios, coloco una de sus manos en mi cuello, y la otra en mi vientre la cual comenzó a descender con un solo objetivo.
Por simple instinto separe levemente mis piernas, y pude sentir entre besos como Joe formaba una sonrisa. Mordí su labio al sentir sus dedos colarse entre mi feminidad. Escondí mi rostro en su cuello, tratando de reprimir un poco los gemidos que hacían hasta lo imposible por escapar de mi boca.
—Quiero escuc...— no lo deje terminar cuando un enorme gruñido salió de mi garganta al sentir la rapidez con la que mas ajeaba mi clítoris llevándome a la cima.
Jadeaba su nombre, a punto de llegar al orgasmo más grande de mi vida cuando se detuvo.
Rápidamente tomo mi pierna derecha y la subió hasta su cintura, mi cuerpo aun temblaba por las contracciones musculares que se daban en todo mi cuerpo.
Afiance mi pierna en su cadera, entendí lo que haría, baje mi mirada y ya no llevaba más el bóxer azul, tomo su miembro entre sus manos para guiarlo hacia mí. Para en cuestión de segundos convertirnos en uno solo.

Las gotas tibias de agua, cayendo sobre nuestros cuerpos hacia que todo fuera delirante, termino de entrar en mí y me fue imposible no encajar mis uñas en su fuerte espalda, lo apegue lo más posible a mí, aunque ya no se podía mas, estábamos hechos uno mismo.
Sus movimientos eran lentos, sus ojos permanecían cerrados, yo me dedicaba a mirar las perfectas facciones de este perfecto hombre que había estado a mi lado siempre, en las buenas y en las malas.
Siempre quise a Joe más que como amigo, Siempre estuve enamorada de él. Pero el temor de arruinar nuestra amistad era demasiado grande. Hasta que finalmente me rendí, finalmente entendí que Joseph no me veía más allá que su ‘mejor amiga’ y fue ahí que conocí a Nicholas. El chico perfecto.
Mi corazón roto en miles de pedazos, por la tristeza de que el amor de mi vida jamás me querría como yo a él, sintió el cariño que Nicholas me daba y comenzó a sanar mis heridas. Hasta el día de hoy, que prácticamente me arranco el corazón, lo estrello contra el suelo y lo pisoteo hasta desintegrarlo.
Las lágrimas comenzaron a deslizarse por mis mejillas, gracias a la regadera mis lagrimas se mesclaban con las gotas de agua, asi que Joe no se dio cuenta, acaricio mi mejilla con el torso de su mano para después unir nuestros labios. Ya no importaba Nicholas, ya no importaba terminar aun mas herida tratando de llenar el vacío con Joe, yo no lo estaba usando, mis sentimientos por el jamás desaparecieron, solo fueron ‘cubiertos’ con los ‘Te amo’ que Nick me decía. Ahora solo me importaba disfrutar este momento y sacar para siempre a Nicholas de mi mente, de mi cuerpo, de mí ser.
Sus labios se mesclaban con los míos increíblemente, era aun mejor de lo que alguna vez había imaginado, su lengua se introdujo en mi cavidad bucal, recorriéndola por completo, el beso aumentaba de intensidad al igual que sus movimientos pélvicos, el oxigeno comenzaba a faltar en mis pulmones, por más que quise resistir no lo logre, me separe de sus labios para poder recuperar la mayor cantidad de oxigeno posible.

Sus embestidas eran rápidas y profundas, me comprimía contra la pared, dejándome en un estado de éxtasis indescriptible, mis gemidos y jadeos eran incontenibles, según yo la casa estaba vacía, pero si había alguien más no me importaba en lo absoluto.

Mi cuerpo comenzó a temblar, los músculos de mis piernas y abdomen comenzaron a contraerse, dándole la bienvenida a un maravilloso orgasmo, Joe me tomo de la otra pierna prácticamente cargándome, sus movimientos se volvieron pesados y densos pero sin embargo no cesaba, en cuestión de segundos una serie de corrientes eléctricas recorrió mi cuerpo, desde la punta de los pies hasta la cabeza, Un gruñido por parte de Joseph me indicaba que había llegado al mismo tiempo.

Aun algo atontada, subí mi mirada a su rostro, permanecía con los ojos cerrados y mordía su labio inferior, subí mi mano y comencé a correr su obscuro cabello que caía sobre su frente. Abrió los ojos y todo parecía en cámara lenta, como no perderse en esos hermosos ojos almendrados.

—Te amo Cinn— sentí como todo en mi interior se removía al escucharlo emitir esas palabras. Simplemente no me lo creía.
—Yo…— tartamudee. Estaba en shock.
—Shh— me callo poniendo su dedo índice y anular sobre mis labios, me miraba fijamente. —No digas nada— dijo después de delinear mis labios con la punta de sus dedos.

*

—Te amo Cinn— tarde en reaccionar. -¿Por qué tuviste que hablar Joseph?- me recrimine. Era más que claro que ella no sentía ese tipo de ‘amor’ por mí.
—Yo…— tartamudeo nerviosa. Esto solo me comprobaba que tenía la razón.
—Shh— puse dos dedos sobre sus labios. Todo había sido tan perfecto, no quería que se arruinara cuando me dijera ‘Yo no siento eso por ti’. Delineé sus hermosos labios, cuanto daría por poder besarlos cuando me plazca, que sean solo míos y de nadie más. —No digas nada— le di el que seguramente sería el último beso.

Cerré la llave y ahí estábamos frente a frente, desnudos con mi ropa empapada en el piso, en medio de un incomodo silencio, al menos para mí. Yo por primera vez había hecho el amor, esto para mí no había sido solo sexo. Había puesto todos mis sentimientos y ahora seguramente ambos estaríamos desechos. Pero si en algo había ayudado a Cinn a olvidar a ese imbécil, habrá valido la pena. No hay cosa que por ella no haría.


&Fin(‘:

Verdad o Reto

Un ligero ardor en mis piernas y brazos comenzó a despertarme, me retorcía en la cama tratando de evitar que los rayos de sol, que se colaban por las cortinas rostizaran lentamente mi piel, pero era completamente imposible.
Aun con los ojos cerrados me senté sobre la cama, pero un terrible dolor de cabeza me invadió junto con unas fuertes nauseas. Cubrí mi rostro con mis manos, y comencé a frotar mis ojos para evitar ser cejada momentáneamente al abrirlos.
Los abrí. Pero hubiera preferido no hacerlo, apenas y reconocía el lugar en donde me encontraba. La habitación era un desorden había latas de cerveza, botellas vacías esparcidas por la habitación. Eso explicaba lo mal que me sentía en este momento.
Me levante de la cama sacando la sábana blanca que me cubría y valla sorpresa que me di al darme cuenta de que estaba completamente desnuda. – ¡Hay no Alba! ¿Qué hiciste?- me recrimine y rápido regrese a la cama para cubrirme con la sabana.
Pero la ‘sorpresa’ de hace unos segundos no era nada a comparación de lo que seguía.
Se escuchaba una respiración y no era precisamente la mía, volteé temerosa hacia la derecha. Pero yo solo lograba ver la blanca sabana. Tome la punta de esta y comencé a tirarla lentamente. Y efectivamente ¡había alguien! Más específicamente un hombre. Más específicamente mi mejor amigo. Aun más específicamente Joseph.
Dormía plácidamente, aunque solo había descubierto su desnuda espalda, podía asegurar que de la cintura para abajo también estaba desnudo.
Tape mi boca con ambas manos, tenía una mescla de asombro, vergüenza, temor, tristeza. ¿Cómo demonios había terminado en la cama con mi mejor amigo? ¡Éramos como hermanos! Era completamente imposible lo que estaba sucediendo.
Volví a cubrir mi rostro con desesperación para tratar de recordar lo sucedido.

Flashback

— ¿Que paso?— me pregunto mi amigo del alma, abriendo la puerta de su casa
—Ter…termine con Jake…— estaba hecha un mar de lagrimas. Según mi ahora ex novio, el ‘amor’ entre nosotros se había esfumado y que era mejor buscar a otras personas.
—Oh Alba…— exclamo —Ven pasa…— me invito y no lo dude, él era la única persona que me comprendía, lo conocía desde que tengo memoria. — ¿Quieres hablar?— me pregunto sentándose a un lado de mi. Solo negué con la cabeza y lo abrace. Me devolvió el abrazo — ¿Quieres que valla y le parta la cara?— pregunto tratando de hacerme reír, aunque era más que seguro que si se lo topaba en la calle, no demoraría en dejarlo en el piso.
Solté una pequeña risita, pero solo volví a negar
—No vale la pena...— le dije
—Esa es mi Alba…— dijo riendo —no te pongas mal por ese estúpido.
Limpie mis lagrimas y cambie mi rostro de tristeza por una sonrisa, no me iba a poner mal. Tan solo llevábamos un mes saliendo.
—Ven vamos…— Joe me saco de mis pensamientos. Fuimos hacia la cocina.
— ¿Pedimos algo de cenar?— le pregunte, tenía bastante hambre. Una de las miles de cosas que Joe y yo teníamos en común, era la descomunal forma en la que podíamos comer.
— Eso no se pregunta— dijo ya con el teléfono en la mano
Ordenaba pizza, papas, dedos de queso y solo porque camine hacia el refrigerador deje de escuchar su enorme orden.
—Listo. — dijo sonriente
—Sabes… si seguimos comiendo asi explotaremos— ambos reímos, era completamente falso. Joseph tenía el mejor físico que alguna vez había visto. Piernas bien torneadas, abdomen muy bien definido y una perfecta, ancha y musculosa espalda. Además las perfectas facciones de su rostro parecían hechas a mano, sus ojos eran una mescla entre miel y verde. Simplemente perfecto.
Abrí el refrigerador, iba a sacar un bote de agua para mí y una lata de refresco para Joe pero en vez de eso, saque dos latas de cerveza.
—Ten…— le tendí la lata y solo me miro con reproche. Odiaba que yo tomara.
—Solo una— le dije sonriente. El no tomaba muy seguido, pero las fiestas en casa de Joe eran muy frecuentes, por esa razón siempre se quedaban ahí bebidas con alcohol. Incluso en el porche tenía unas repisas llenas de botellas y cuando había fiesta alguna, de ahí sacaba todo.
—Solo una…— me dijo seriamente

—Es tu turno…— me dijo riendo — ¿Verdad o reto?
—Verdad— le conteste segura, no había nada que no conociera de mi
— ¿De verdad querías a Jake?— dijo después de unos segundos
—No lo sé…— conteste pero me interrumpió
—No se vale ‘no se’ es un ‘si’ o un ‘no’— dijo riendo
—Entonces… — dije pensando le tenía un cierto aprecio, apenas estaba aprendiendo a quererlo —…tengo que decir no— soltó una carcajada
— ¡Eres una caprichosa Alba!— me dijo riendo
— ¡Que!— le dije ofendida —Eres un tonto Jonas— comencé a reír
—Solo te pusiste ‘triste’ porque te dejo y no tú a él…— en cierta parte tenía razón, mas dejar a tu novia frente sus amigos no era lo correcto.
— ¡Verdad o Reto!— le dije cambiando rápidamente de tema
—Reto— contesto sumamente seguro. Pensaba con mucho cuidado que le pondría, hasta que algo se me ocurrió. Me puse de pie y corrí escaleras abajo, hacia el porche.
— ¡Ni lo pienses Alba!— escuche el grito de Joe desde su habitación pero lo ignore. Tome cuatro botellas de las repisas pase por la cocina y tome tres vasos tequileros y subí las escaleras. La habitación de Joe era enorme. Incluso había como una pequeña sala. El estaba sentado en uno de los sillones azul marino. Apenas me vio entrar con mi ‘plan de venganza’ en las manos y soltó una carcajada.
—No es justo sabes…— dijo riendo
Deje las botellas en la mesa junto a los tres pequeños vasos, abrí una botella y llene de tequila los tres vasos.
—Alba…— dijo mirando los tres vasos llenos
—Hay si…— dije irónica — ¿A la primera te vas a echar para atrás Jonas?— el era igual o un poco más competitivo que yo, obviamente no se iba a dejar, pero seguramente se iba a vengar.
—Si no soy tu…— me dijo riendo tomo uno, lo puso sobre sus labios y echo la cabeza hacia atrás para ingerir por completo la bebida. Asi lo hizo con los otros dos, hasta dejar sin ni una sola gota a los tres recipientes.

El tiempo pasaba, los ‘retos’ aumentaban al igual que la cantidad de botellas vacías.
—Ya no puedo…— dije riendo sosteniendo mi rostro para evitar que todo a mi alrededor siguiera girando.
—No, no, no… ya no hay marcha atrás— me dijo igual, a estas alturas ya me había confesado bastantes cosas que yo no sabía, al igual que yo a él. —Verdad o reto— pregunto una vez más
—Espera…— le dije riendo — ¿En verdad solo saliste con ella por sexo?— solté una carcajada
—No sé de qué te ríes, o me vas a decir que salías con Jake por su ‘personalidad’ — hizo comillas con sus dedos
—Cállate idiota…— le dije riendo
— ¿Verdad o reto?—volvió a preguntar
—Reto— no me iba a arriesgar a que me preguntara ‘eso’
—Mmmm…— alargo poniendo su mano en su barbilla —Báilame…— dijo sonriente estirando para después colocar sus manos en su cabeza.
Solté una carcajada — ¿Quieres que te baile?
—Oh yeah…— contesto riendo —Se me fue la creatividad con el alcohol… — dijo riendo
Me puse de pie y camine hacia él, sinceramente mis pensamientos ya no eran claros y mucho menos racionales.
Me acomode sobre él y lentamente comencé a moverme al ritmo de una música inexistente. Sensualmente agitaba mis caderas, el se limitaba a observarme con una pequeña sonrisa en sus labios.
Mi mareo era tan intenso que simplemente me senté en sus piernas, si me seguía moviendo terminaría en el piso. Lo abrace pasando mis manos por su cuello para dejarlas en su nuca y oculte mi rostro en su cuello.
—Bebí demasiado…— afirme aun en su cuello
—Pero eres terca mujer…— me dijo riendo, poso sus manos en mi cintura para evitar que callera
—Ultimo…— le dije sonriente sacando mi rostro para verlo de frente — ¿Verdad o reto?
—Reto— contesto, sus ojos apenas y estaban abiertos. Seguramente los míos estarían igual, sus labios tan rojos como siempre formaban una ligera sonrisa, tal vez era el alcohol, tal vez era la hora, pero tenía unas intensas ganas de besarlo. De probar esos labios que jamás en lo que llevo de conocerlo me habían incitado tanto.
—…Bésame— dije en un lento susurro apenas audible, Joe acato mi orden y comenzó a acercarse, por inercia cerré los ojos y en cuestión de segundos sus suaves labios estaban en contacto con los míos, atrapo mi labio inferior y succiono de este tal y como yo lo hacía con su superior. Era increíble, desde la textura hasta su sabor era completamente exquisito. Nos separamos lentamente, permanecí por unos segundos con los ojos cerrados tratando de asimilar lo que sucedía, suavemente los abrí, y me encontré con su fija mirada. Nos miramos por algunos segundos, esto era ¡completamente extraño!
De un momento a otro ya estábamos besándonos de nuevo, solo que esta vez más intensamente, su lengua pedía a gritos el acceso completo a mi cavidad bucal, el cual no le negué. Este entro recorriéndome por completo hasta encontrarse con mi miembro con el cual debatía en una pequeña lucha. Sus manos en mi cintura le brindaban a esta, pequeñas pero mortales caricias las cuales provocaban que el beso aumentara de tono.

Subía mis manos que estaban en su nuca a su cabeza, donde con desespero despeinaba su obscuro cabello, en cuestión de segundos estaba recostada en el sillón con Joe sobre mí. Las caricias aumentaban al igual que la temperatura de la habitación, bajaba sus manos por mi cadera, y piernas para después subir por mis glúteos hasta mi cintura de nuevo. Giramos olvidando que nos encontrábamos en un pequeño sillón asi que por lógica caímos, pero al hacerlo tiramos todo lo de la mesa, las botellas, latas y todo lo que había quedado vacío después de nuestro ‘inofensivo juego’. Ambos reímos tontamente.
Joseph se puso de pie y me ayudo a levantarme. Creí que había terminado, pero me equivoque, Joe me tiro del brazo para apegarme a su cuerpo y rápidamente me sujeto de la cintura. Mordí mi labio inferior al notar ese brillo de deseo en sus ojos.
Yo misma comencé a retroceder hasta que choque con la orilla de la cama, haciéndome perder el equilibrio y quede sentada en esta mientras que nuestras miradas seguían conectadas. Joe se inclino para quedar a mi nueva altura y poder besarme.
Poco a poco me recostaba hasta que quede por completamente recostada en la cama.

Sus besos comenzaron a bajar por mi mejilla hacia mi cuello, donde depositaba pequeños y húmedos besos aunados a leves mordidas. Incluso de vez en cuando, pasaba su lengua lentamente provocando que suaves gemidos se escaparan de mis labios.

Ahora yo quería el control, yo quería hacerlo estremecer. Logre dejarlo mirando hacia el techo, me senté sobre su cadera pero con ligeros movimientos baje un poco mas hasta su zona ‘delicada’ Ante esta acción, cerró los ojos y mordió su labio inferior. Tome el borde de mi blusa y la subí para deshacerme de esta. Abrió los ojos y me encontró con mi torso semidesnudo. Su mirada me recorrió por completo sin pudor alguno. Sus manos delinearon mi silueta y tomo el broche de mi sujetador, me miro como preguntando ‘¿Puedo hacerlo?’ Con una simple sonrisa le respondí. Con un solo movimiento se deshizo de la última prenda que cubría mi torso, la cual cayó a un lado de la cama. La siguiente prenda en desaparecer de la escena. Su playera.

La situación se había tornado intensa, lo único que nos cubría era nuestra ropa interior inferior y la delgada capa de sudor que se formaba gracias a nuestra temperatura, movimientos, roces y caricias.
Sus manos me recorrían por completo, pero me hacía sentir magníficamente. Sus besos que bajaban por mi cuello, clavícula y la loma de mis pechos. Donde estos últimos eran víctimas de sus grandes manos, aunque sin duda alguna era algo más que placentero.
El dejo en libertad y sus labios regresaron a los míos, me besaba, tragando mis gemidos y jadeos. Pero estos aumentaron al sentir sus dedos jugando en mi zona más intima.
—Joe…— jadeaba su nombre al mismo tiempo que enterraba mis uñas en su espalda —Haz…hazlo ya— le pedí desesperada quería sentirlo, quería ser de él.
Retiro mi última prenda al igual que la suya, yo separe mis piernas permitiéndole acomodarse entre ellas, se recostó sobre mi pecho sin entrar en mí. Beso mis labios y poco a poco sentí como nos íbamos convirtiendo en uno mismo.
La velocidad de sus envestidas aumentaba, al igual que nuestros jadeos. Mis gemidos eran incontrolables. Sentía como mis músculos desde la punta de mis pies comenzaban a contraerse.
— ¿Verdad o reto?— su voz se entrecortaba demasiado
—Verdad…— apenas y pude contestar
Sentía tocar el cielo con las puntas de los dedos, automáticamente mi espalda comenzó a encorvarse. Estaba por llegar a la cima y sus movimientos no cesaban
—Si te dijera…— el estaba en la misma situación que yo —Si te dijera que…— trataba de que sus palabras no se cortaran —Si te dijera que te amo… ¿qué me dirías?—
Mi cuerpo comenzó a temblar y una serie de corrientes eléctricas me recorrían por completo, asi como todos mis músculos se paralizaban. Joe había terminado al mismo tiempo que yo, ya que sentía como me inundaba por dentro.
—Que yo también te amo— conteste completamente exhausta. Salió de mí y tomo la sábana blanca para cubrir nuestras anatomías. A pesar de que hace unos minutos estaba ardiendo ahora un frio me invadía, Joseph me apego aun mas a su cuerpo. Acomodo su rostro en mi cuello
—Entonces… te amo
—También te amo Joe— respondí apenas con aliento y quedamos profundamente dormidos
Fin flashback

No solo nos habíamos emborrachado, no solo nos habíamos acostado. Nos habíamos confesado sentimientos que ni siquiera sabíamos que lo sentíamos. Al menos no por mi parte. Sentía algo especial por Joseph, pero tal vez el saber que solo seriamos amigos me había hecho bloquear ‘ese’ sentimiento. Y con el alcohol, bien conocido como desinhibidor. Las verdades habían salido a flote.
- ¿Y si él no sentía eso? ¿Y si solo lo había dicho por el momento?- Las dudas hostigaban mi mente. Me asome por un lado de la cama y encontré la camisa de Joe. La tome y cubrí mi cuerpo, ya ‘cubierta’ estaba por pararme. Pero sentí una mano en mi cintura y me paralice por completo. Cerré los ojos tratando de controlar todo lo que sentía
— ¿A dónde vas? — Pregunto Joe con voz ronca, volteé a verlo y había una enorme sonrisa en su rostro aun adormilado
—Yo… yo— tartamudee —Joe yo…— dije pasando mi mano por mi alborotado cabello, la sonrisa se esfumo de su rostro y bajo su mirada
— ¿Te arrepientes?
— ¿Arrepentirme?— reí tontamente — ¿De verdad crees eso Jonas?— me lance a sus brazos y bese sus labios suavemente, esta vez era un beso con sentimiento. Con amor.
— ¿Eso es un no?— se separo para preguntarme
— ¿Quieres que te explique con manzanas?— bromee
—Prefiero con besos…— dijo mordiendo su labio inferior
— ¿Verdad o Reto?— pregunte una vez más
—Verdad…— contesto riendo
— ¿De verdad salías con ella solo por sexo?— solté una gran carcajada al terminar mi pregunta
—Supéralo ya hermosa…— me dijo riendo para después volver a unir nuestros labios en un tierno beso.

&Fin!