Primera Parte
— Cinn… me aburro como no tienes una idea— le dije a mi amiga, la había invitado a dormir a mi casa, aprovechando que estaría sola todo el fin de semana. Pero la lluvia nos había arruinado el salir de fiesta.
—No eres la única…— me contesto mientras lanzaba una pequeña pelotita rosa hacia el techo, la atrapaba y la volvía a lanzar. —Hey…— dijo después de unos momentos en silencio — ¿No era que tenías un vecino nuevo?— pregunto sonriente
—Si…— le conteste sin entender —Pero parece algo serio el chico— hice una mueca de molestia.
— ¿Y qué con eso? Algo es mejor que nada. — dijo atrapando la pelotita rosa para volverla a tirar. Eso me ponía nerviosa.
— ¡Ya basta! ¡Deja esa pelota en paz! — grité desesperada arrancándole la pequeña pelotita de las manos. Ambas comenzamos a reír. Éramos muy buenas amigas. —… ¿Y cuál es el plan?— pregunte no muy segura. Ya que no sabía qué cosa malvada pasaba por la mente de Cinn
—Por qué no lo invitamos…— levanto una de sus delgadas cejas —Podemos no se… ver una película— sonrió y se puso de pie —O tal vez jugar a algo…— bien eso del ‘juego’ me puso algo nerviosa. Pero al igual me interesaba invitar al nuevo vecino.
—Entonces…— pregunte para que me afirmara el plan
— ¡Vamos!— me tomo de la muñeca y bajamos corriendo las escaleras
—Pero que le vamos a decir…— pregunte ya que no me decía con claridad lo que tenía planeado
—Tú solo sígueme la corriente…
Salimos aunque preferí no haberlo hecho ya que la lluvia caía fuertemente y en cuestión de segundos nos empapo por completo. Pero sin embargo seguimos caminando
—Cinn… es en la casa anterior— le dije ya que se había pasado pero solo puso un dedo sobre sus labios y produjo un ‘Shh’
—Ven…— dijo y de la nada empezó a gritar como niña pequeña ‘Me estoy mojando’ comencé a seguirle la corriente y camine detrás de ella quien se había parado en la puerta de nuestro objetivo
—Dale Ann, regresemos a casa está lloviendo horrible— dijo y entendí lo que planeaba
—Espera a que baje un poco la lluvia— le dije tratando de no reír. Me tomo de los hombros y me empujo haciéndome chocar levemente contra la perded — ¿Pero qué?— le pregunte sin entender hasta que escuche el timbre.
En cuestión de segundos la puerta se abrió
— ¿Estás loca? — dije susurrando alejándome del timbre.
— Ho…hola. — dijo tartamudeando el “nuevo vecino” al vernos todas mojadas. Sus ojos eran de un color café, tenía el pelo rizado, su físico, ni hablar. Era perfecto.
— Eh, si… yo, ella… eh…— dije nerviosa. No sabía qué hacer.
— Hace frío afuera y está lloviendo como si se fuera a caer el cielo, mejor pasen. — dijo sonriendo. Entramos a la casa y se veía mucho más grande por dentro que por fuera. Nos guió por un pasillo que llevaba al living. — Pónganse cómodas, les traeré algo de ropa seca. — dijo subiendo las escaleras a su supuesta habitación. En unos cuantos minutos bajó con ropa en sus manos. — Tengan. Pónganse esto. — dijo dándonos la ropa. Nosotras nos lo quedamos mirando.
— No esperas a que nos cambiemos en frente de ti, ¿cierto? — reí.
— Oh, sí lo siento. Arriba está el baño. Es la primera puerta a la derecha. — subimos las escaleras, llegamos al baño y nos cambiamos.
— No es que lo quiera decir pero, esto me queda corto. — dije al ver el largo de la remera. Apenas y me tapaba de la cintura para abajo.
— A mí también, pero bueno. Es parte del plan. — soltó una pequeña risa macabra. Reí al escucharla.
Salimos del baño y reí al ver la cara divertida de Cinn —Quita esa cara— le susurre riendo
—No puedo…— trato de no reír —Nos vamos a divertir mucho esta noche— nuevamente su perversa sonrisa. Bajamos las escaleras, Cinn bajaba felizmente dando brincos al contrario que yo bajaba tratando de que nada de más se viera. Aun no era el momento.
Llegamos al ultimo escalón y el living estaba solo, nos miramos como preguntándonos ‘A donde fue’ cuando de pronto lo vimos saliendo de la que seguramente sería la cocina.
Pero este al subir su mirada pareció quedar en shock. Su mirada nos analizo de pies a cabeza.
Cinn y yo fingiendo inocencia alargamos al mismo tiempo un ‘¡Hey!’ y tomar el borde de las camisas para hacer que nos tapara lo más posible.
—Yo… yo lo siento…— dijo nerviosamente y ambas reímos
—Y cómo te llamas chico recibe extrañas…— camino hacia él y puso su dedo índice sobre su hombro derecho con una suma delicadeza, le saco la vuelta y camino hacia la cocina.
—Ni…Nicholas— trago saliva
—hum… lindo nombre— camine hacia el al igual que Cinn sacándole la vuelta pero me detuve y me acerque por su espalda — ¿Te podemos decir Nick?— le susurre sensualmente
—S…si, claro. — volvió a tragar saliva. Tenía motivos para quedarse boquiabierto. Tenía a dos chicas casi desnudas caminando en su casa. Tendría que sentirse un verdadero afortunado.
— Y ustedes, ¿cómo se llaman? — preguntó al mismo tiempo que Cinn salió de la cocina.
— Yo soy Cinthia, pero dime Cinn. — le sonrió.
— Y yo soy Anna, pero puedes decirme solo Ann. — le guiñé un ojo. Él tan solo rió nerviosamente.
Cinn regreso a la cocina, Nick y yo la seguimos.
—Cinn…— la llame cuando vi que abría el refrigerador
— ¿Si?— contesto mientras buscaba algo que comer
—Cierra ese refrigerador— le dije tratando de no reír
—Porque…— se quejo —No creo que Nick…— le sonrió —Tenga algún problema.
—Claro que no…— contesto rápidamente
Se puso en cunclillas y recordemos que la camisa no era para nada larga, dirige mi mirada hacia Nick y al darse cuenta de que lo veía observando a mi amiga se volteo rápidamente.
—Oye…— le llame — ¿Y por qué nos dejaste entrar?
—Era eso o se ahogaban afuera…— me contesto mientras que Cinn seguía saqueando el refrigerador
—Pero… ¿No se no te da miedo que seamos no se… acecinas, ladronas o algo?— le dije poniéndome de pie acercándome peligrosamente hacia el
—Por favor que podrían hacerme ustedes…— dijo incrédulo y en cuestión de segundos Cinn se encontraba detrás de él.
—Muchas cosas…— susurro en su oído mientras que suavemente acariciaba con las puntas de sus dedos el cuello del ahora más nervioso vecino.
— ¿Cómo cuáles? — pregunto tragando audiblemente saliva. Mi respuesta solo fue empujarlo suavemente haciendo que caiga en un sillón que estaba detrás de él. Cinn se encargo de dar húmedos besos en su cuello, de vez en cuando lo mordía levemente haciendo que Nick gimiera más de una vez. Música para nuestros oídos. Ahora me tocaba a mí hacerlo sufrir. Recosté a Nick en el sillón lo más que pude y me puse en cuatro patas sobre él. Reí macabramente.
— Una de las cosas que podemos hacerte hacer, es gritar como nunca lo ha hecho. — dijo Cinn. — Créeme. — dijo para luego dirigir sus manos a los botones de su camisa. Fue desabrochando uno por uno hasta dejar el pecho de Nick al descubierto.
Me senté sobre sus piernas y con mis dedos comencé a delinear cada uno de sus marcados músculos de su abdomen. Mientras que Cinn internaba sus manos por debajo de su camisa para tocar sus hombros
—Relájate cariño— le dijo en el oído masajeando sus hombros
—Solo déjate llevar…— le susurre en el otro oído para después bajar por su cuello y brindarle a este pequeñas mordidas. Haciéndolo con estas echar su cabeza hacia atrás.
—Que lindos labios que tienes…— escuche la voz de Cinn
Narra Cinn
Sin duda el chico tenía unos prefectos labios, que no dude en devorarlos, aunque ante la incómoda posición en la que estábamos se me dificultaba besarlo como quiera.
Rodee el pequeño sillón y le di un pequeño empujón a Ann, esta entendió y se acomodo solo sobre una pierna de nuestra víctima, dejándome la otra libre para mí.
Mientras que esta atacaba su cuello pude apoderarme de esos carnosos labios.
Sin previo aviso introduje mi lengua a su cavidad, en segundos su miembro se encontró con el mío para comenzar a debatirse en una extasiante batalla.
Narra Ann
Mientras Cinn besaba a Nick, yo me apoderé de su cinturón. El cual desabroché muy lentamente. Luego me dirigí al cierre de su pantalón, esto se estaba poniendo mejor cada vez. Cinn dejó de una vez por todas de besarlo y ahora me tocaba a mí. Apenas y lo dejé tomar aire y junté sus labios con los míos, mordí suavemente su labio inferior, lo que produjo un leve gemido por su parte. Disfruté el beso y si no me equivoco, diría que el también.
Narra Cinn
Ann me había facilitado la tarea de sacarle el cinturón. Asi que ahora venia lo importante, el pantalón. El cierre ya estaba abajo asi que me puse de pie. Me agache para poder tomar uno de sus zapatos y deshacerme de este al igual que de su compañero. Comencé a dar pequeños tirones al pantalón. Nick rápidamente separo sus labios de Ann para ver lo que yo hacía, aunque claramente lo sabía.
—Tranquilo lindo…— le dijo Ann tomándolo del cuello regresándolo a sus labios, este finalmente reacciono y la tomo por la cintura. Sonreí y con un solo tirón saque su pantalón. Regrese y me senté en su pierna desocupada.
—Viste que si podemos hacerte muchas cosas…— le susurre en el oído mientras veía como Ann trataba de matarlo dejándolo sin oxigeno.
Este solo largo un gruñido y puso su mano sobre mi pierna acariciándome muy cerca de mi entrepierna.
—Hey hey hey…— dije tomando su mano —Aquí las reglas las ponemos nosotras…— puse mi mano derecha sobre su abdomen y comencé a bajarla hasta el borde de su bóxer azul.
Introduje mi dedo índice y comencé con suaves roces, pero de un momento a otro introduje mi mano por completo, apoderándome de su ya bien despierto amigo.
Narra Ann
Noté como Nick comenzó a gemir sin razón alguna, pero luego al ver lo que Cinn estaba haciendo, todo tuvo sentido. Ella simplemente no dejaba de “jugar” con su miembro. Volví con lo mío pero Nick comenzó a gemir más fuerte. Cinn se movía de adelante hacia atrás con el “amigo” de Nick en su boca. Nick no tardó en tardó en pegar algo similar a un grito. Cinn rió victoriosa.
Narra Cinn
Los gemidos de Nick a estas alturas eran incontenibles, yo seguía degustando esa exquisita parte de su anatomía.
—Cinn…— me llamo Ann —Guárdame algo…— ambas reímos, me puse de pie e intercambiamos puestos. Me senté en su abdomen pero solo me limite a observar los gestos de placer que Ann le producía. Abrió los ojos, estos ya no demostraban nerviosismo como hace unos minutos, estos tenían un brillo de deseo.
Mordí instintivamente mi labio inferior al ver esa mirada. Ahora fue el, me tomo del cuello y me atrajo velozmente a sus labios.
Me separe de sus labios y me acerque a su oído
—Hasta que comienzas a entender el juego…— le dije mordiendo el lóbulo de su oreja, sentí como sus manos se colaban por debajo de la camisa que me había prestado, la alzo y yo le facilite la tarea de deshacerse de ella levantando los brazos.
Narra Cinn
Pase mis manos hacia atrás para desabrochar mi sujetador, apenas lo desabroche Nick lo tomo y lo lanzo por los aires. Recorrió con la mirada mi desnudo torso, al mismo tiempo de que con las yemas de los dedos delineaba mi silueta. Era divertido verlo observándome, por algunos instantes cerraba los ojos y me sujetaba fuertemente ya que Ann no paraba. Hacia un gran esfuerzo por controlarse.
Tomo entre sus grandes manos mis pechos, para comenzar con mortíferos masajes.
Encorvé mi espalda ante el placer que comenzaba a nacer en mi cuerpo, Me sujeto firmemente de la espalda y me atrajo hacia él. Besaba la loma de mis pechos mientras que yo me limitaba a enredar mis dedos en sus rulos.
Capturo con su boca uno de mis pezones y comenzó a estimularlo haciendo movimientos circulares con la lengua, al mismo tiempo que sus manos recorrían mis piernas pasando por mis glúteos y luego regresar a mis piernas. Sentí que todos sus movimientos se paralizaban, solo me sujetaba con fuerza. Abrí mis ojos y estaba con la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados fuertemente y su boca abierta. Estaba a punto de venirse.
Narra Ann
Amaba ver la cara de placer de Nick. Eso me daba a entender que estaba haciéndolo bien. Sus gritos ahogados, sus gemidos. No aguanté más y me senté en la pierna paralela a la que estaba Cinn, que por cierto, solo la cubría su prenda inferior. Necesitaba tanto los labios de Nick, eran únicos. Su sabor, su textura, todo. Atrapé sus labios una vez más y comencé a hacer movimientos con ellos, los que claramente formaron un beso perfecto. Noté como comenzó a tirar de mi remera. Levanté mis brazos para facilitarle el trabajo y quede casi como Dios me trajo al mundo. Tan solo mi ropa interior que pronto desaparecería, me cubría. Nick velozmente, tomo mi sujetador y lo desabrochó en un abrir y cerrar de ojos. Genial, lo único que me cubría ahora, era lo mismo que cubría a Cinn, mi ropa interior inferior. Nick comenzó a jugar con mis pechos. En un momento, tomo uno de ellos y comenzó a succionarlo de tal forma que me hacía gemir inevitablemente.
Narra Cinn
—Y… Ya no aguanto más— su voz se entrecortaba —…Me voy a venir— nos aviso mientras que yo no cesaba las caricias en su miembro a punto de explotar.
—Tranquilo cariño…— le susurro Ann en el oído
—No hay prisa…— agregue —Tenemos toda la noche ¿cierto?— pregunte ya que seguramente no vivía solo
—Tenemos… — lanzo un fuerte grito que nos incitaba aun mas a Ann y a mi —Tenemos toda el fin de semana…— mordió su labio inferior
— ¿Todo el fin de semana?— pregunto Ann perversamente.
Nick no resistió más y grandes cantidades de líquido blanco, nos informaba que había llegado al clímax.
—Huy…— reí —Va a haber mucho que limpiar— Ambas nos recargamos en su pecho, había que dejarlo recuperar oxigeno y fuerzas. Ya que ahora si se iba a agotar.
Narra Ann
Cinn beso su mejilla y se puso de pie, seguramente quería ir a la cocina. Normalmente solo piensa en comer. Reí tontamente.
— ¿Y qué cariño?— baje mi mano a su miembro para comenzar a revivirlo de nuevo — ¿Si podrás con las dos?— le pregunte
— ¿Que si puedo con las dos?— dijo y tomo a Cinn de la muñeca atrayéndola de nuevo al sillón — Si pude una vez, podré otra vez. Una y otra y otra y otra y otra vez. — nos guiñó el ojo.
— Déjame decir algo…— vacilé — ¡Amo los días de lluvia! — reí. Era cierto, y si tengo a un vecino como este, ¡mamita querida!
Volví a acercarme a Nick y capturé sus deliciosos labios. Sus gemidos y jadeos no tardaron en aparecer.
—Sabes…— hablo Cinn —Aun no has podido con nosotras…— ella tenia razón —…Nosotras pudimos contigo— susurro en su oído y comenzó a jugar con el lóbulo de su oreja.
—Demuéstranos que puedes…— le dije mirando divertida, para luego dirigirme a su cuello
Narra Cinn
— ¿Quieren ver qué puedo hacer?— pregunto retóricamente mientras Ann le besaba el cuello, este se ladeo para atrapar mis labios
—E…eso no se pregunta— le respondí entre besos. Sentí como su mano comenzaba a deslizarse por mi cintura hasta mi abdomen, llegando hasta mi entrepierna, donde sobre mi ropa interior comenzó con suaves caricias, mis jadeos post gemidos, comenzaban a escaparse de mis labios. Estos fueron remplazados por gemidos al sentir su dedo medio acariciando la parte más sensible de mi cuerpo.
Narra Ann
Escuchaba los gemidos de Cinn mientras que yo seguía devorando el cuello de Nicholas, de pronto sentí como comenzaba a correr a un lado mi ropa interior, para después en un solo movimiento sentarme en su alarmante erección. Un fuerte gemido se libero al sentir como me llenaba por completo. Me tomo fuertemente de los glúteos para hacerme subir y bajar rápidamente.
Narra Cinn
Había que admitirlo, el chico sabía lo que hacía, ya que a ambas nos estaba llevando a la cima.
— ¡Demonios!— maldije ya que Nick se había detenido y yo estaba por terminar.
—Perd… perdóname linda— se disculpo entrecortadamente dejándome a medias, pero era comprensible, Al igual Ann y el estaban por venirse asi que los dejaría terminar pero luego me las cobraría.
Narra Ann
Me tomo firmemente con ambas manos por la cadera y comenzó a intensificar los movimientos haciéndome perder aun más la razón. Las vibraciones en mi cuerpo comenzaron, ya no podía mas quería terminar ya. Salió por completo, solo para volver a entrar aun con más fuerza, haciéndome lanzar un fuerte gemido. Haciendo un gran esfuerzo hice que saliera de mí, un embarazo a esta edad no sería nada bueno.
Me tomo entre sus brazos y me recostó en uno de los sillones, cosa que agradecí inmensamente ya que había quedado muerta.
Narra Cinn
Nick se puso de pie y llevo a Ann a otro sillón, aproveche y me recosté en el sillón ya que pensé que seguramente tardaría en reponerse, pero no fue asi.
Sentí como sus manos recorrían por completo mi cuerpo, haciendo que mi piel se erizara.
— ¿Me disculpas linda?— pregunto en mi oído mientras que comenzaba a bajar mi última prenda
—Si…— conteste aun con los ojos cerrados —Pero…— tome su mano que vagaba por mi vientre —La e…— mordió el lóbulo de mi oreja —…La ‘emoción’ se me fue— hice una mueca de tristeza —… tendrás que esforzarte más.
— ¿Quieres que me esfuerce?— susurro sensualmente en mi oído mientras su mano regresaba a la zona a la que había dejado a medias.
Segunda Parte
— ¿Quieres que me esfuerce?— susurro sensualmente en mi oído mientras su mano regresaba a la zona a la que había dejado a medias.
Sus labios paseaban por mi cuello, proporcionando besos, mordidas y de vez en cuando deslizaba su lengua haciendo que la piel se me erizara.
Su mano se abría paso entre mis piernas, el cual obviamente no se lo negué, Mas bien lo tome del brazo tratando de estirarlo hacia mí y sentirlo sobre mí.
Se acomodo entre mis piernas, sin nunca separarse de mis labios, los mordía suavemente pero lo que me volvía loca era sentir su lengua chocar con la mía. Su sabor era tan único. Tan adictivo.
Coló su mano por debajo de mi ropa interior y justo en ese momento se escucho el timbre. El rostro de Nick que hace segundos estaba rojizo por la intensidad del momento se había convertido en un pálido.
— ¡Diablos! ¡Que hacen aquí tan pronto!— maldijo poniéndose de pie mientras que yo me limitaba a entender lo que sucedía
— ¿Quién es?— escuché la voz de Ann
—Seguramente mis padres— Rápido Ann y yo comenzamos a recolectar nuestras pocas prendas —Afortunadamente no traen las llaves.
— ¿Qué hacemos?— pregunte mientras nos vestíamos
—Terminar de vestirse sería bueno. — Se puso los tenis y nos tomo del brazo —Vengan— nos llevo a la lavandería donde saco de la secadora nuestra ropa ya seca. —Iré a abrir, esperen en la cocina— nos dijo para después desaparecer por el pasillo.
—Te dejo con ganas— canturreo Ann
—Cállate si— le dije y ambas reímos —A buena hora llegaron sus padres— reímos y salimos hacia la cocina donde nos había indicado que esperáramos.
Una mujer cabello castaño y enrulado, con una sonrisa sumamente dulce acompañado por el que seguramente sería su esposo, el cual también tenía un rostro de amabilidad pura.
—Hola chicas— nos saludo —Yo soy Denisse, madre de Nick.
—Yo soy Cinn y ella es Ann— nos presente a ambas
—Si yo soy vecina, vivo a unas cuantas casas de aquí— sonrió Ann
—Bueno no molestamos más, con permiso — se despidieron para después subir escaleras arriba
—Creo que será mejor que nos vallamos— hablo Ann mientras ambas caminábamos hacia la puerta
—Hey espera— me tomo de la cintura — ¿Se quedara asi nada mas?— me miro fijamente a los ojos
—Lo siento lindo— acomode uno de los rulos que estaban en su frente —Perdiste tu oportunidad— le di un beso en la comisura de los labios y salimos de la casa.
— ¿De verdad perdió su oportunidad?— pregunto Ann con una risita
—Si— conteste segura
Regrese a mi casa al día siguiente, aun no paraba de llover. Asi que no tenía caso, se nos había arruinado el fin de semana de fiesta.
Tome mi bolso donde traía la ropa que había llevado a casa de Ann, para buscar mi celular y asi llamar a mis padres para avisarles que estaba ya en casa.
Pero por más que buscaba en la bolsa mi celular no aparecía. Seguramente lo había dejado en casa de Ann. – ¡Rayos!- pensé molesta, tendría que regresar hasta casa de Ann.
Baje dando saltos las escaleras, pase por la cocina donde tome una gran manzana roja. Ya con algo para el camino, salí de la casa y subí a mi auto.
Conduje hasta casa de mi amiga, detuve el auto frente a esta y baje. Toque el timbre pero nadie abría. Comenzaba a desesperarme. Di un paso hacia atrás para regresar a mi auto. Pero choque con algo, que me di cuenta de que más bien era ‘alguien’ al susurrarme un ‘Hola’ en el oído. Me di la media vuelta y me encontré con alguien que sinceramente yo esperaba no volver a ver.
—Hola— le respondí como si nada, lo mire y sin duda alguna el chico era atractivo. Vestía deportivamente, shorts negros estilo basquetbolista, sudadera blanca. — ¿Hey traes celular?— le pregunte y extrañado asintió con la cabeza. —Préstamelo— le dije mientras le daba la primera mordida a mi manzana. Me entrego el celular y marque el número que sabía de memoria.
— ¿Si?— respondió
— ¿Donde estas?— le pregunte desesperada
— ¿Que quieres? —Estoy algo ocupada— me contesto
—Huy…— reí — ¿Paul volvió?— y una risa de mi amiga la delato —Estoy afuera de tu casa, olvide mi celular, pero cuando estés menos… hey — alargue la última palabra ya que Nick había tomado mi manzana
— ¿Hey qué?— pregunto sin entender
—Se robaron mi manzana…— conteste mientras veía como con grandes mordidas acababa mi fruta. —Llámame cuando estés en tu casa — ambas colgamos.
Lo mire indignada, en segundos se la había terminado.
—Gracias — me entrego la parte incomestible de la manzana
—No recuerdo haberte dicho ‘¿Quieres?’— le dije tratando de no reír
—Lo siento— dijo riendo —Entonces te debo una manzana.
—Olvídalo tu ya me debes mucho— camine hacia un bote de basura y lance los restos de la manzana
— ¿Y no quieres que te pague ahora mismo?— me abrazo por la cintura apegándome a su cuerpo, cerré los ojos — ¿Que dices?— pregunto sensualmente antes de dar un beso en mi cuello, en automático ladee mi cabeza para darle el acceso total a mi cuello — ¿Eso es un sí?— reí y lo empuje
—Solo la manzana— le sonreí y comencé a caminar
— ¿No hay nadie?— le pregunte cuando entramos a la casa
—No— contesto —Ayer les dije que la casa estaría libre el fin de semana.
—Pues no pareció asi— le dije riendo
—Solo vinieron por unas cosas que habían olvidado y se fueron— se refería a sus padres.
Entre a la cocina y me senté a un lado de la barra. Nick entro y del refrigerador saco un enorme recipiente lleno de frutas.
—Me debes una manzana, no toda la frutería— tome una manzana
— ¿Te molesta si subo a darme una ducha? Estoy todo sudado— me informó
—Si no te preocupes— mentí, en cuanto subiera me iría.
—Pero no te vayas, no tardare— ¿leía mentes?
—No, no me iré— volví a mentir
—Genial— dijo sonriente y se dio la media vuelta pero regreso hacia mí, y rápidamente tomo las llaves que colgaban de la bolsa de mi short.
— ¡Hey!— alargue riendo, había arruinado mi plan.
—Solo para asegurarme— dijo mientras subía corriendo las escaleras
Espere unos minutos, para asegurarme de que estuviera en la ducha. Subiría, tomaría mis llaves y huiría. Reí tontamente ante mis pensamientos. Ayer nosotras no lo dejábamos escapar y ahora yo era la que quería irse.
Me guie por el sonido del agua, para llegar a la que seguramente sería su habitación. Entre sigilosamente, incluso de puntillas para evitar producir sonido alguno. La habitación era espaciosa, de un color perla que la hacía ver aun más espaciosa. Todo estaba ordenado, nada fuera de su lugar.
Divise mis llaves en uno de los muebles, sonreí triunfante. Me aproxime al buro y tome mis llaves. Pero mi atención fue atraída por una fotografía enmarcada que estaba junto a mis llaves. La tome y me produjo mucha ternura. El cabello enrulado del pequeño me indicaba que era Nick, quien con una enorme sonrisa abrazaba a un hermoso perro.
Estaba por dejar la fotografía en su lugar pero un par de manos en mi cintura me sorprendieron, tanto que casi se me cae el marco con la foto.
—No te me vas a escapar— pronuncio de una manera tan especial que mi piel se erizo por completo.
Antes de poder pronunciar una palabra o intentar escapar, me giro sobre mis talones para quedar frente a frente, Su cuerpo era solo cubierto por una toalla blanca, más bien parte de su cuerpo, ya que solo cubría de su cintura hasta un poco debajo de las rodillas. De su cabello escurrían pequeñas gotas de agua las cuales caían en su pecho, deslizándose por su abdomen, para después morir siendo absorbidas por la toalla en su cintura. Beso mis labios de una lujuriosa manera, mientras sus dedos jugaban en mi cintura brindando pequeñas pero electrizantes caricias que simplemente me hacían entrar en calor, el sabor de sus labios era tan único. Su lengua recorriendo mi boca era algo enloquecedor.
Se inclino un poco, solo para sujetarme de las piernas y hacer que lo rodeara con estas por la cintura. Me aferre a su cuello para evitar ser víctima de la gravedad.
De todos modos me sujetaba fuertemente mientras que seguía devorando mi boca. Se sentó en el borde de su cama, quedando yo sentada sobre sus piernas. Sin deshacer la llave que había formado alrededor de él, me dedicaba a enredar mis dedos en los prefectos rulos de su nuca.
Tomo el borde de mi playera y la subió, me gustaba tanto la posición en la que estábamos que no quería moverme. Las manos de Nick subieron hasta el broche de mi sostén, el cual en cuestión de segundos desabrocho. Me despegue de sus labios solo para alzar mis brazos y que pudiera deshacerse de mi playera al igual que mi sostén. Ambos volaron por la habitación para quedar en algún punto que en estos momentos no me interesaba.
Lo empuje de los hombros haciéndolo quedar con la vista hacia el techo. Su mirada se poso en la mía. No indicaba nada más que deseo. Y estoy ciento diez por ciento segura de que la mía decía lo mismo. Con la ayuda de sus codos retrocedió quedando en el centro del acolchado. Me aproxime lentamente hacia él, pero me tomo de la cintura haciéndome quedar rápidamente sobre su cuerpo, me tomo con ambas manos por el cuello atrayéndome nuevamente hasta sus ahora hinchados e intensamente rojos labios.
Mis senos rosaban su pecho, haciendo como un falso contacto que me encendía de sobremanera, me fue imposible no notar como su erección se endurecía aun mas debajo de la toalla,
Giro dejándome esta vez a mí mirando hacia el techo. ¿Pero con qué rayos había sujetado la toalla? que nada mas no cedía a pesar del intenso roce entre nuestros cuerpos.
No sé cómo, ni cuando, elimino de la escena mis short junto con mi ropa interior inferior. Sus manos se deslizaron por mi espalda desnuda, para después posicionarse en mis caderas. Acercándome aun más a su cuerpo provocando que ahora su libre erección rosara mi vientre, al sentirlo tan cerca de mí, gemí inconscientemente sobre sus labios. Me besaba tan intensamente que sentía que ahí mismo moriría por la ausencia de oxigeno en mis pulmones, se alejo de mis labios, salvándonos a ambos de una trágica muerte, ahora con sus labios rosaba la piel de mi cuello, besándolo parsimoniosamente, descendía por mi clavícula hasta la loma de mis pechos, una de sus manos se encargaba de masajear uno de mis pechos, mientras que sus labios seguían descendiendo, hasta llegar a mi otro pecho. Comenzó a juguetear con este con su lengua, ahora sin duda alguna estaba ardiendo por dentro. Mientras que mi pezón seguía dentro de su boca, su mano comenzó a deslizarse por mi abdomen. Gemí curveando mi espalda cuando comenzó a estimular con suma delicadeza mi feminidad.
Lo hacía tan lentamente que era frustrante, yo quería más. Necesitaba más.
Me sujeto firmemente de la cadera, al mismo tiempo de que se acomodaba entre mis piernas voluntariamente abiertas.
Suavemente comenzó a entrar en mí, me aferre a su cuerpo sujetándome de sus hombros. Finalmente nuestras anatomías se convirtieron en una, comenzó con ligeros movimientos pélvicos, entraba y salía de mí.
Cuando mi anatomía logro amoldarse a la suya, ya no había ni una migaja de dolor, lo único que me hacía sentir era placer puro. Y sus leves gruñidos en mi oído me decía que el sentía lo mismo. Gritaba su nombre, cosa que incitaba aun más a Nicholas, acelerando más los movimientos, el placer y excitación ya era incalculable. Comencé a seguir sus movimientos, ayudándonos un poco más a ambos. Mi cuerpo se contraía como bienvenida al fuerte orgasmo que se aproximaba. Mis gritos, gemidos y jadeos eran incontenibles.
Nick jadeaba mi nombre en mi oído volviéndome loca. Estábamos por alcanzar la cima. Sus penetraciones se volvían aun más fuertes y rápidas, tanto que sentía que terminaría en dos piezas.
Mi cuerpo comenzaba a temblar, al igual que él. Sus labios sobre los míos, evitaban que los vecinos nos escucharan. Ya no podía resistir mas, lo apegue más hacia mí, oculto su rostro en mi cuello, mientras que yo hacía lo mismo. Los músculos de mi cuerpo se contrajeron por completo recibiendo finalmente el tan esperado orgasmo, el cual se alargo al sentir como Nick terminaba en mí.
— ¿Se repetirá?— pregunto entre jadeos mientras se tendía a un lado de mi, envolviéndome en sus brazos
—No sé si tengas tanta suerte— respondí agitadamente, bese sus labios, lo abrace por la cintura y escondí mi rostro en su cuello.
& El FIN 1313’
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