sábado, 8 de enero de 2011

Deja Vú

—Con permiso chicos… Alice debes poner más atención o no pasaras el año— me dijo la maestra de matemáticas
—Está bien, lo siento no volverá a suceder — volví a disculparme para después sonreírle
—Eso espero— me respondió para después salir del salón
—Alice… ¿puedo hablar contigo? — Me pregunto Nicholas, uno de los chicos más populares del colegio, mientras el guardaba sus libros en su mochila al igual que yo estaba guardando mis cosas en mi bolsa después de siete clases
—S-Si, C-Claro— le respondí, nerviosamente… he estado en el mismo salón con Nicholas desde que estábamos en jardín de niños, el me gusta desde que entramos en la primaria pero él nunca me había dirigido la palabra
— ¿Que necesitas? — Le pregunte mientras observaba esas perfectas facciones de su rostro
— ¿De verdad quieres saber que necesito? — Me pregunto mientras alzaba una de sus naturalmente finas y delgadas cejas, mientras comenzaba a acercarse lentamente
—He p-pues tu d-dijiste que querías ha-hablar conmi-go— trate de decir una frase coherente pero su intensa mirada cafesosa no me permitía concentrarme.
—Alice, te quiero a ti— dijo para después atrapar mi labio inferior con sus rojizos y carnosos labios
No pude evitar no corresponder el beso, él era el chico que todo el tiempo estaba presente en mi mente, siempre había deseado que esto sucediera, y ahora que está sucediendo no lo iba a desaprovechar. Sus labios seguían sobre los míos, movíamos la cabeza en una perfecta sincronía, mientras que su lengua pedía permiso para entrar en mi boca, el cual le concedí, sentir su carnoso y dulzón miembro me volvía loca, recorría cada centímetro de mi cavidad, dejando como rastro su delicioso sabor, ese sabor que tanto había anhelado, un sabor completamente imposible de explicar, solo sé que era lo mejor que había probado en mi vida, comenzó a jugar con el borde de mi blusa hasta que sentí su cálida piel debajo de mi blusa, nuestros labios no se separaban, aunque comenzaba a faltarnos el aliento, ninguno quería separarse pero era necesario si queríamos seguir viviendo, se separo de mi para volver a tomar todo el oxigeno posible y permitirme realizar la misma acción para, intentaba controlar mi respiración, cosa que era demasiado difícil con el proporcionando unos húmedos besos en todo mi cuello, iba desde mis mejillas hasta mi clavícula, y después entretenerse en mi cuello, sentir como hincaba sus dientes me llenaba de un éxtasis increíble ya que pude recuperar el oxigeno perdido volvió a atacar mis labios, sus manos dibujaban figuras abstractas sobre mi delicada piel debajo de mi blusa, yo me dedicaba a enredar en mis dedos los castaños y bien definidos rulos que se encontraban en su nuca, comenzó a bajar sus manos por mi cadera para llegar hasta mis piernas me tomo fuertemente para después hacer que diera un brinco para después entrelazar mis piernas en su cadera puso sus grandes manos en mis piernas para evitar que fuera víctima de la gravedad, comenzó a caminar sin ninguna dificultad hasta apoyarme en la pared, conforme el tiempo pasaba el beso tomaba más fuerza e intensidad, su cuerpo me acorralaba contra la pared, pero era más el placer que el dolor así que no emití queja alguna.
Comenzó a subir mi blusa hasta la altura de mis pechos dejando al descubierto todo mi torso, sentir sus grandes manos sobre mi piel, me alborotaba totalmente las hormonas, rápidamente se deshizo de mi blusa para ahora adornar el piso del salón, se separo de mis labios para enderezase y mirarme completamente, yo solo me sonroje y para evitar que me siguiera mirando lo estire de la corbata que formaba parte de el uniforme, para volver a unir nuestros labios, comencé a deshacerme de la ahora estorbosa corbata para después desabrochar todo botón que estuviera a mi alcance, me bajo para poder quitarla por completo, sentir su cálida piel en contacto con la mía me llenaba de una sensación de placer, con mis manos por sus marcados músculos delineando cada uno de ellos, sin separar nuestros labios, el comenzó a jugar con el broche de mi sujetador por unos minutos, como pidiendo permiso, con una sonrisa se lo concedí, decidido lo desabrocho, para ahora jugar con los tirantes, que los bajaba y después volvía a colocarlos en su lugar, después de unos minutos lo quito por completo dejando totalmente mi torso al descubierto, nuevamente se separo para mirarme…
— ¡Señorita Alice! — Una aguda voz me interrumpió –Señorita Alice, deje de estar soñando, siempre es lo mismo con usted, siempre esta distraída— me reclamo mi molesta maestra de matemáticas…
—Lo siento, no pasara mas— respondí mientras tomaba mi pluma para anotar lo que estaba en el pizarrón
De nuevo mi mente me había engañado, solamente estaba alucinándolo, era tan común en mí, pero esta vez… lo sentía tan real, voltee para atrás sobre mi hombro y ahí estaba tan perfecto como siempre, con ese uniforme que solo a él se le veía bien y él como siempre, ni siquiera se daba cuenta de que yo existía… gire mi cabeza cuando el timbre de salida me sorprendió
—Es todo por hoy pueden irse— dijo la maestra, mientras que una estampida de alumnos se desataba en el salón —Con permiso chicos… Alice debes poner más atención o no pasaras el año— me dijo la maestra de matemáticas.
—Hey esperen eso ya lo había escuchado antes— dije en mi foro interno.
—Está bien, lo siento no volverá a suceder — le respondí algo sorprendida
—Eso espero— me respondió
— ¡Hey eso también ya lo había escuchado! — Volví a decir para mis adentros mientras trataba de comprender — ¿Será que?...
—Alice… ¿puedo hablar contigo?

&Fin<3

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