Un ligero ardor en mis piernas y brazos comenzó a despertarme, me retorcía en la cama tratando de evitar que los rayos de sol, que se colaban por las cortinas rostizaran lentamente mi piel, pero era completamente imposible.
Aun con los ojos cerrados me senté sobre la cama, pero un terrible dolor de cabeza me invadió junto con unas fuertes nauseas. Cubrí mi rostro con mis manos, y comencé a frotar mis ojos para evitar ser cejada momentáneamente al abrirlos.
Los abrí. Pero hubiera preferido no hacerlo, apenas y reconocía el lugar en donde me encontraba. La habitación era un desorden había latas de cerveza, botellas vacías esparcidas por la habitación. Eso explicaba lo mal que me sentía en este momento.
Me levante de la cama sacando la sábana blanca que me cubría y valla sorpresa que me di al darme cuenta de que estaba completamente desnuda. – ¡Hay no Alba! ¿Qué hiciste?- me recrimine y rápido regrese a la cama para cubrirme con la sabana.
Pero la ‘sorpresa’ de hace unos segundos no era nada a comparación de lo que seguía.
Se escuchaba una respiración y no era precisamente la mía, volteé temerosa hacia la derecha. Pero yo solo lograba ver la blanca sabana. Tome la punta de esta y comencé a tirarla lentamente. Y efectivamente ¡había alguien! Más específicamente un hombre. Más específicamente mi mejor amigo. Aun más específicamente Joseph.
Dormía plácidamente, aunque solo había descubierto su desnuda espalda, podía asegurar que de la cintura para abajo también estaba desnudo.
Tape mi boca con ambas manos, tenía una mescla de asombro, vergüenza, temor, tristeza. ¿Cómo demonios había terminado en la cama con mi mejor amigo? ¡Éramos como hermanos! Era completamente imposible lo que estaba sucediendo.
Volví a cubrir mi rostro con desesperación para tratar de recordar lo sucedido.
Flashback
— ¿Que paso?— me pregunto mi amigo del alma, abriendo la puerta de su casa
—Ter…termine con Jake…— estaba hecha un mar de lagrimas. Según mi ahora ex novio, el ‘amor’ entre nosotros se había esfumado y que era mejor buscar a otras personas.
—Oh Alba…— exclamo —Ven pasa…— me invito y no lo dude, él era la única persona que me comprendía, lo conocía desde que tengo memoria. — ¿Quieres hablar?— me pregunto sentándose a un lado de mi. Solo negué con la cabeza y lo abrace. Me devolvió el abrazo — ¿Quieres que valla y le parta la cara?— pregunto tratando de hacerme reír, aunque era más que seguro que si se lo topaba en la calle, no demoraría en dejarlo en el piso.
Solté una pequeña risita, pero solo volví a negar
—No vale la pena...— le dije
—Esa es mi Alba…— dijo riendo —no te pongas mal por ese estúpido.
Limpie mis lagrimas y cambie mi rostro de tristeza por una sonrisa, no me iba a poner mal. Tan solo llevábamos un mes saliendo.
—Ven vamos…— Joe me saco de mis pensamientos. Fuimos hacia la cocina.
— ¿Pedimos algo de cenar?— le pregunte, tenía bastante hambre. Una de las miles de cosas que Joe y yo teníamos en común, era la descomunal forma en la que podíamos comer.
— Eso no se pregunta— dijo ya con el teléfono en la mano
Ordenaba pizza, papas, dedos de queso y solo porque camine hacia el refrigerador deje de escuchar su enorme orden.
—Listo. — dijo sonriente
—Sabes… si seguimos comiendo asi explotaremos— ambos reímos, era completamente falso. Joseph tenía el mejor físico que alguna vez había visto. Piernas bien torneadas, abdomen muy bien definido y una perfecta, ancha y musculosa espalda. Además las perfectas facciones de su rostro parecían hechas a mano, sus ojos eran una mescla entre miel y verde. Simplemente perfecto.
Abrí el refrigerador, iba a sacar un bote de agua para mí y una lata de refresco para Joe pero en vez de eso, saque dos latas de cerveza.
—Ten…— le tendí la lata y solo me miro con reproche. Odiaba que yo tomara.
—Solo una— le dije sonriente. El no tomaba muy seguido, pero las fiestas en casa de Joe eran muy frecuentes, por esa razón siempre se quedaban ahí bebidas con alcohol. Incluso en el porche tenía unas repisas llenas de botellas y cuando había fiesta alguna, de ahí sacaba todo.
—Solo una…— me dijo seriamente
—Es tu turno…— me dijo riendo — ¿Verdad o reto?
—Verdad— le conteste segura, no había nada que no conociera de mi
— ¿De verdad querías a Jake?— dijo después de unos segundos
—No lo sé…— conteste pero me interrumpió
—No se vale ‘no se’ es un ‘si’ o un ‘no’— dijo riendo
—Entonces… — dije pensando le tenía un cierto aprecio, apenas estaba aprendiendo a quererlo —…tengo que decir no— soltó una carcajada
— ¡Eres una caprichosa Alba!— me dijo riendo
— ¡Que!— le dije ofendida —Eres un tonto Jonas— comencé a reír
—Solo te pusiste ‘triste’ porque te dejo y no tú a él…— en cierta parte tenía razón, mas dejar a tu novia frente sus amigos no era lo correcto.
— ¡Verdad o Reto!— le dije cambiando rápidamente de tema
—Reto— contesto sumamente seguro. Pensaba con mucho cuidado que le pondría, hasta que algo se me ocurrió. Me puse de pie y corrí escaleras abajo, hacia el porche.
— ¡Ni lo pienses Alba!— escuche el grito de Joe desde su habitación pero lo ignore. Tome cuatro botellas de las repisas pase por la cocina y tome tres vasos tequileros y subí las escaleras. La habitación de Joe era enorme. Incluso había como una pequeña sala. El estaba sentado en uno de los sillones azul marino. Apenas me vio entrar con mi ‘plan de venganza’ en las manos y soltó una carcajada.
—No es justo sabes…— dijo riendo
Deje las botellas en la mesa junto a los tres pequeños vasos, abrí una botella y llene de tequila los tres vasos.
—Alba…— dijo mirando los tres vasos llenos
—Hay si…— dije irónica — ¿A la primera te vas a echar para atrás Jonas?— el era igual o un poco más competitivo que yo, obviamente no se iba a dejar, pero seguramente se iba a vengar.
—Si no soy tu…— me dijo riendo tomo uno, lo puso sobre sus labios y echo la cabeza hacia atrás para ingerir por completo la bebida. Asi lo hizo con los otros dos, hasta dejar sin ni una sola gota a los tres recipientes.
El tiempo pasaba, los ‘retos’ aumentaban al igual que la cantidad de botellas vacías.
—Ya no puedo…— dije riendo sosteniendo mi rostro para evitar que todo a mi alrededor siguiera girando.
—No, no, no… ya no hay marcha atrás— me dijo igual, a estas alturas ya me había confesado bastantes cosas que yo no sabía, al igual que yo a él. —Verdad o reto— pregunto una vez más
—Espera…— le dije riendo — ¿En verdad solo saliste con ella por sexo?— solté una carcajada
—No sé de qué te ríes, o me vas a decir que salías con Jake por su ‘personalidad’ — hizo comillas con sus dedos
—Cállate idiota…— le dije riendo
— ¿Verdad o reto?—volvió a preguntar
—Reto— no me iba a arriesgar a que me preguntara ‘eso’
—Mmmm…— alargo poniendo su mano en su barbilla —Báilame…— dijo sonriente estirando para después colocar sus manos en su cabeza.
Solté una carcajada — ¿Quieres que te baile?
—Oh yeah…— contesto riendo —Se me fue la creatividad con el alcohol… — dijo riendo
Me puse de pie y camine hacia él, sinceramente mis pensamientos ya no eran claros y mucho menos racionales.
Me acomode sobre él y lentamente comencé a moverme al ritmo de una música inexistente. Sensualmente agitaba mis caderas, el se limitaba a observarme con una pequeña sonrisa en sus labios.
Mi mareo era tan intenso que simplemente me senté en sus piernas, si me seguía moviendo terminaría en el piso. Lo abrace pasando mis manos por su cuello para dejarlas en su nuca y oculte mi rostro en su cuello.
—Bebí demasiado…— afirme aun en su cuello
—Pero eres terca mujer…— me dijo riendo, poso sus manos en mi cintura para evitar que callera
—Ultimo…— le dije sonriente sacando mi rostro para verlo de frente — ¿Verdad o reto?
—Reto— contesto, sus ojos apenas y estaban abiertos. Seguramente los míos estarían igual, sus labios tan rojos como siempre formaban una ligera sonrisa, tal vez era el alcohol, tal vez era la hora, pero tenía unas intensas ganas de besarlo. De probar esos labios que jamás en lo que llevo de conocerlo me habían incitado tanto.
—…Bésame— dije en un lento susurro apenas audible, Joe acato mi orden y comenzó a acercarse, por inercia cerré los ojos y en cuestión de segundos sus suaves labios estaban en contacto con los míos, atrapo mi labio inferior y succiono de este tal y como yo lo hacía con su superior. Era increíble, desde la textura hasta su sabor era completamente exquisito. Nos separamos lentamente, permanecí por unos segundos con los ojos cerrados tratando de asimilar lo que sucedía, suavemente los abrí, y me encontré con su fija mirada. Nos miramos por algunos segundos, esto era ¡completamente extraño!
De un momento a otro ya estábamos besándonos de nuevo, solo que esta vez más intensamente, su lengua pedía a gritos el acceso completo a mi cavidad bucal, el cual no le negué. Este entro recorriéndome por completo hasta encontrarse con mi miembro con el cual debatía en una pequeña lucha. Sus manos en mi cintura le brindaban a esta, pequeñas pero mortales caricias las cuales provocaban que el beso aumentara de tono.
Subía mis manos que estaban en su nuca a su cabeza, donde con desespero despeinaba su obscuro cabello, en cuestión de segundos estaba recostada en el sillón con Joe sobre mí. Las caricias aumentaban al igual que la temperatura de la habitación, bajaba sus manos por mi cadera, y piernas para después subir por mis glúteos hasta mi cintura de nuevo. Giramos olvidando que nos encontrábamos en un pequeño sillón asi que por lógica caímos, pero al hacerlo tiramos todo lo de la mesa, las botellas, latas y todo lo que había quedado vacío después de nuestro ‘inofensivo juego’. Ambos reímos tontamente.
Joseph se puso de pie y me ayudo a levantarme. Creí que había terminado, pero me equivoque, Joe me tiro del brazo para apegarme a su cuerpo y rápidamente me sujeto de la cintura. Mordí mi labio inferior al notar ese brillo de deseo en sus ojos.
Yo misma comencé a retroceder hasta que choque con la orilla de la cama, haciéndome perder el equilibrio y quede sentada en esta mientras que nuestras miradas seguían conectadas. Joe se inclino para quedar a mi nueva altura y poder besarme.
Poco a poco me recostaba hasta que quede por completamente recostada en la cama.
Sus besos comenzaron a bajar por mi mejilla hacia mi cuello, donde depositaba pequeños y húmedos besos aunados a leves mordidas. Incluso de vez en cuando, pasaba su lengua lentamente provocando que suaves gemidos se escaparan de mis labios.
Ahora yo quería el control, yo quería hacerlo estremecer. Logre dejarlo mirando hacia el techo, me senté sobre su cadera pero con ligeros movimientos baje un poco mas hasta su zona ‘delicada’ Ante esta acción, cerró los ojos y mordió su labio inferior. Tome el borde de mi blusa y la subí para deshacerme de esta. Abrió los ojos y me encontró con mi torso semidesnudo. Su mirada me recorrió por completo sin pudor alguno. Sus manos delinearon mi silueta y tomo el broche de mi sujetador, me miro como preguntando ‘¿Puedo hacerlo?’ Con una simple sonrisa le respondí. Con un solo movimiento se deshizo de la última prenda que cubría mi torso, la cual cayó a un lado de la cama. La siguiente prenda en desaparecer de la escena. Su playera.
La situación se había tornado intensa, lo único que nos cubría era nuestra ropa interior inferior y la delgada capa de sudor que se formaba gracias a nuestra temperatura, movimientos, roces y caricias.
Sus manos me recorrían por completo, pero me hacía sentir magníficamente. Sus besos que bajaban por mi cuello, clavícula y la loma de mis pechos. Donde estos últimos eran víctimas de sus grandes manos, aunque sin duda alguna era algo más que placentero.
El dejo en libertad y sus labios regresaron a los míos, me besaba, tragando mis gemidos y jadeos. Pero estos aumentaron al sentir sus dedos jugando en mi zona más intima.
—Joe…— jadeaba su nombre al mismo tiempo que enterraba mis uñas en su espalda —Haz…hazlo ya— le pedí desesperada quería sentirlo, quería ser de él.
Retiro mi última prenda al igual que la suya, yo separe mis piernas permitiéndole acomodarse entre ellas, se recostó sobre mi pecho sin entrar en mí. Beso mis labios y poco a poco sentí como nos íbamos convirtiendo en uno mismo.
La velocidad de sus envestidas aumentaba, al igual que nuestros jadeos. Mis gemidos eran incontrolables. Sentía como mis músculos desde la punta de mis pies comenzaban a contraerse.
— ¿Verdad o reto?— su voz se entrecortaba demasiado
—Verdad…— apenas y pude contestar
Sentía tocar el cielo con las puntas de los dedos, automáticamente mi espalda comenzó a encorvarse. Estaba por llegar a la cima y sus movimientos no cesaban
—Si te dijera…— el estaba en la misma situación que yo —Si te dijera que…— trataba de que sus palabras no se cortaran —Si te dijera que te amo… ¿qué me dirías?—
Mi cuerpo comenzó a temblar y una serie de corrientes eléctricas me recorrían por completo, asi como todos mis músculos se paralizaban. Joe había terminado al mismo tiempo que yo, ya que sentía como me inundaba por dentro.
—Que yo también te amo— conteste completamente exhausta. Salió de mí y tomo la sábana blanca para cubrir nuestras anatomías. A pesar de que hace unos minutos estaba ardiendo ahora un frio me invadía, Joseph me apego aun mas a su cuerpo. Acomodo su rostro en mi cuello
—Entonces… te amo
—También te amo Joe— respondí apenas con aliento y quedamos profundamente dormidos
Fin flashback
No solo nos habíamos emborrachado, no solo nos habíamos acostado. Nos habíamos confesado sentimientos que ni siquiera sabíamos que lo sentíamos. Al menos no por mi parte. Sentía algo especial por Joseph, pero tal vez el saber que solo seriamos amigos me había hecho bloquear ‘ese’ sentimiento. Y con el alcohol, bien conocido como desinhibidor. Las verdades habían salido a flote.
- ¿Y si él no sentía eso? ¿Y si solo lo había dicho por el momento?- Las dudas hostigaban mi mente. Me asome por un lado de la cama y encontré la camisa de Joe. La tome y cubrí mi cuerpo, ya ‘cubierta’ estaba por pararme. Pero sentí una mano en mi cintura y me paralice por completo. Cerré los ojos tratando de controlar todo lo que sentía
— ¿A dónde vas? — Pregunto Joe con voz ronca, volteé a verlo y había una enorme sonrisa en su rostro aun adormilado
—Yo… yo— tartamudee —Joe yo…— dije pasando mi mano por mi alborotado cabello, la sonrisa se esfumo de su rostro y bajo su mirada
— ¿Te arrepientes?
— ¿Arrepentirme?— reí tontamente — ¿De verdad crees eso Jonas?— me lance a sus brazos y bese sus labios suavemente, esta vez era un beso con sentimiento. Con amor.
— ¿Eso es un no?— se separo para preguntarme
— ¿Quieres que te explique con manzanas?— bromee
—Prefiero con besos…— dijo mordiendo su labio inferior
— ¿Verdad o Reto?— pregunte una vez más
—Verdad…— contesto riendo
— ¿De verdad salías con ella solo por sexo?— solté una gran carcajada al terminar mi pregunta
—Supéralo ya hermosa…— me dijo riendo para después volver a unir nuestros labios en un tierno beso.
&Fin!
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