sábado, 8 de enero de 2011

Revenge (Nick)

Dio un trago a la amarga pero adictiva bebida cafesosa. No le importo escaldarse un poco la lengua cuando el líquido hirviendo toco a esta. Frunció un poco el ceño, pero su mirada jamás se movió de ese punto inexistente en la pared color crema de su habitación.
Asco, furia, decepción. Todo eso lo inundaba por dentro, se sentía traicionado. No solo se sentía traicionado, en realidad lo había sido. Su novia, a la persona a la que más ama, en la que piensa día y noche tenia salidas furtivas con nadie mas y con nadie menos que su propio hermano.
Nicholas trago saliva y trataba de retener las gotas de agua salada que querían asomarse, no demostraría debilidad. El se vengaría.
No como realmente deseaba, sería incapaz de tocarle un cabello a ella, sería incapaz de lastimarla ¡Ella era su vida! ¡Vivía por y para ella! Trabajaba día y noche para darle todo lo que ella deseara, y tal vez ese fue su error… Trabajaba tanto que la fue descuidando en otros aspectos y eso fue lo que la orillo a caer en los brazos de Joseph.
No sabía si sentirse culpable o si él había sido la víctima, tal vez había sido cosa de dos- tres. Ya que bien conocía a su hermano y sabia con suma claridad que no era un santo.
De él tampoco se podía vengar como realmente deseaba, era su propia sangre. Tampoco se lo perdonaría, y mucho menos su madre.
Encontró la manera perfecta, no involucraba sangre ni nada por el estilo. Asi ambos pagarían las consecuencias de revolcarse mientras que él se partía la espalda para obtener ingresos y poder mantener esa numerosa familia que tanto deseaba.

*

— ¿Y Nick? — pregunto Joseph corriendo el tirante de la blusa de Jade para después depositar un sensual beso en el hombro de la misma.
—Trabajando como siempre— se giro sobre sus talones quedando frente a él.
—A que mi hermanito— rio —No sabe lo que se le está yendo de las manos. — dijo con seguridad
— ¿Yendo?— carcajeo —Sabes que lo tuyo y lo mío no es nada.
— ¿Entonces por qué vienes a buscarme todos los días?— comenzó a recorrer su silueta con las manos.
—Joseph— arrastro su nombre —Hemos hablado ya antes de esto— el se sentó en la cama y ella lo hizo en su regazo. —Yo amo a Nick y lo nuestro es…
—Diversión— completo la oración
—Exacto— sonrió pícaramente. Ninguno tenía ni una pisca de culpabilidad. Con un rápido movimiento la hizo quedar recostada en el acolchado.
—Pues entonces divirtámonos— dijo antes de atacar su cuello, con un intenso cuidado. No podían quedar marcas, no podían quedar pruebas de su pequeño juego. Joseph era tan incapaz de mantener una relación formal, por lo que Jade le venía como añillo al dedo. Se divertía lo que quisiera, ella cumplía sus deseos sin tener que sentirse comprometido.
Ella lo guió hasta sus labios. Sus besos eran tan diferentes a los de Nicholas, estos eran salvajes, apasionados, lujuriosos. Todo lo contrario a los de su novio, tiernos, suaves, delicados, con sentimientos.
Puede que tuviera un mínimo de remordimiento, pero el placer que Joseph la hacía desbordar sobrepasaba cualquier indicio de remordimiento.
Se separo para dejarla recuperar oxigeno, dejaba un rastro de besos por su mandíbula, cuello y clavícula. Recorría ese cuerpo que conocía como la palma de su mano. Podría apostar a que lo conocía mejor que lo que su hermano. Sabía con exactitud la posición de los tres pequeños lunares esparcidos en su espalda y de uno en su abdomen. Este último le parecía sumamente sensual. Subió la blusa para poder verlo, no se resistió y lo mordió. Ella gimió inconscientemente al sentir sus dientes sobre su tersa piel. Se enderezó un poco y Joseph saco su blusa y de paso su sujetador. Jade aprovecho y saco también su playera quería sentir su caliente piel sobre la suya. Este par iba directo al grano, era el único motivo por el que se reunían, no había nada más que deseo carnal puro.
Entro en ella con brusquedad, sus uñas se enterraron en la musculosa espalda de Joe, ahora cubierta con una ligera capa de sudor. Sus jadeos eran incontenibles, aunque no era necesario que lo hiciera. Con la casa de Joe vacía nadie se daría cuenta. Los gemidos de ella eran música para los oídos de Joseph. Estos solo lo incitaban a seguir.

Esto se había convertido en una rutina para ella, despedir a Nick en las mañanas, arreglar la casa, partir a casa de Joe, estar con él, conducir de regreso a casa, cocinar algo para Nick quien llegaba con fastidio del trabajo y acostarse a dormir.



—Malas noticias Joseph— dijo hecha un mar de nervios, tenía tres noches sin poder dormir y tres noches sin visitar a Joe.
—Hey te extrañe preciosa— la abrazo ocultando su rostro en su cuello el cual comenzó a besar.
—Detenté— le ordeno alejándose —No podemos seguir con esto— dijo de una y Joe carcajeo
— ¿Qué? ¿Ya te sientes culpable?— se dejo caer en el sillón de piel.
—Joseph… estoy embarazada— estaba aterrada.
— ¿Qué?— estaba seguro de que era una broma pesada.
—Estoy embarazada ¡Joder!— grito al borde de las lágrimas.
— ¡Porque mierda no tomaste las pastillas!— grito bastante exaltado
—Si las tome, a diario Joe— aseguro —Subía al auto y era lo primero que hacia— no pudo retener mas las lagrimas.
— ¿De quién es?— pregunto y ella bajo la mirada.
—Tuyo…— tenía la certeza hace semanas que Nick la rechazaba constantemente, decía que estaba cansado, que no tenia humor. Algunas veces no decía absolutamente nada y subía a dormir sin siquiera rozarla. —Nick hace más de un mes que no me toca— confesó y el corazón se le estrujo.
— ¡Pues haz algo!— la señalo —Tienes que convencerlo de que es de él.
— ¡No Joseph! ¡No lo creerá!— estaba a punto de enloquecer —Tengo casi un mes de embarazo y el aborto no es una opción— no coincidirían las fechas y simplemente se negaba a quitarle la vida a un ser humano —L-Le diré la verdad— sorbió con la nariz —Tal vez— temblaba de los nervios —Tal vez me perdone.
—No digas estupideces, Jamás te lo perdonaría y mucho menos a mi— paso sus manos por su cabello con desespero y frustración.
—Yo se lo diré esta noche— ignorando los gritos de Joseph salió corriendo y subió al auto.


Llego a casa antes de bajar del auto limpio sus lagrimas ya que el auto de Nick estaba afuera, seguramente había salido temprano.
Entro a la casa, y se encontró con Nicholas sentado en el comedor, su mirada estaba perdida. Parecía como si supiera que ella quería hablar con él.
—Nick…— dijo ella en un hilo de voz sentándose en frente de él, quien solo dirijo su mirada hacia ella. —T-Tengo algo que decirte— su mirada se hizo más severa —N-no sé cómo decirlo— suspiro —P-ero tengo que hacerlo…— tartamudeaba como nunca.
—Déjate de rodeos— dijo tan fríamente Nicholas que el terror se apodero de ella.
—Y-Yo…— enuncio y las lagrimas se hicieron presentes —No puedo— se puso de pie
— ¿No me lo dirás?— la miro con desprecio — ¿No me dirás que estas esperando un hijo?— el cuerpo de ella se tenso por completo. ¿Cómo lo sabía?
—C-Como sabes eso…— pregunto dándose la media vuelta, era imposible que lo supiera. Tenía un mes no se le notaba. Y era imposible que Joseph le hubiera dicho.
—Yo cambie tus pastillas, por eso has quedado embarazada — confeso como si nada. Y ella era un mar de asombro. Él lo sabía. Él sabía que lo engañaba con su hermano y el mismo había provocado que quedara embarazada. Nick era consciente de que Joseph se negaría a hacerse cargo de ese hijo y toda la responsabilidad caería sobre ella —Espero que se sigan divirtiendo de la misma manera con su hijo— se puso de pie antes de salir hacia su auto donde sus maletas lo esperaban. De algo le había servido trabajar tanto. Podía ir a donde quisiera y hacer lo que le placiera.


&Fin!

1 comentario:

  1. linda entrada, no puedo creer que me digne a leerla toda jajajaja :]

    hermoso blog n.n

    suerte . te sigo (:

    http://221195.blogspot.com/

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